¡Ojo! En Cuba Usan Palabras Bonitas Pa’ Tapar el Apuro y la Mala Gestión
Periodista denuncia cómo el gobierno cubano usa eufemismos para ocultar la grave crisis económica y las carencias que sufre la población.
Qué pasó
Oye esto pa' que veas… Resulta que en Cuba hay un periodista, Cesareo Navas, que está diciendo las cosas claritas. Él denuncia que los jefes y los medios oficiales usan palabras bonitas, como quien no quiere la cosa, para tapar el gran apuro que tiene la gente en el país. En vez de decir la verdad de las carencias, usan giros raros para que no se vea tan feo.
Están usando términos como 'vulnerables' pa' referirse a los que no tienen ni pa' comer ni pa' las medicinas, y hasta dicen que 'nadie queda atrás'. ¡Pero vamos! Navas dice que eso es mentira, que los que están 'atrás' porque no pueden comprar lo básico son millones de cubanos de a pie.
Dónde y cuándo
Este cuento viene de análisis recientes, pero el periodista aclara que esta forma de hablar rara del gobierno no es nueva. Dice que eso empezó allá por 1959, pero que ahora, con la gente que está al mando, se ha puesto peor. Es como si usaran estas palabras para ocultar que los que toman las decisiones no saben lo que hacen.
Se ve en promesas viejas como la de tener 'soberanía alimentaria', o la frase de 'hacer más con menos', y hasta aquella de 'un vaso de leche pa' cada cubano'. Pura retórica, según el periodista.
Por qué importa
Esto importa porque la gente en la calle está pasando un trabajo terrible. No es un problema de que hablen bonito, es que no hay medicinas, no hay comida, y la inflación está por las nubes. Las palabras que usa el gobierno no resuelven los problemas reales de la gente.
Cuando dicen que 'nadie queda atrás', y tú ves a millones de personas luchando para comprar lo esencial, la cosa no cuadra. Es una desconexión total entre lo que dice el poder y lo que vive el pueblo. Las urgencias del día a día son mucho más fuertes que cualquier discurso.
Qué dicen las partes
Por un lado, está la postura oficial, que usa un lenguaje cargado de eufemismos y promesas vagas. Hablan de 'vulnerables' y de que 'nadie queda atrás', intentando dar una imagen de control y cuidado.
Por otro lado, está la visión del periodista Cesareo Navas y, se asume, la realidad de millones de cubanos. Ellos señalan que estas palabras son una máscara para ocultar la ineptitud y la dura realidad de escasez e inflación. Para ellos, la consigna 'nadie queda atrás' es falsa cuando la mayoría está luchando.
Qué viene ahora
Bueno, lo que está claro es que, por mucho que se adornen las palabras, la situación económica en Cuba sigue siendo crítica. La gente necesita soluciones reales, no cuentos bonitos.
Habrá que ver si este tipo de denuncias sirven para algo o si el gobierno seguirá con su lenguaje engañoso. Lo seguro es que la calle seguirá hablando de lo que falta, de las colas y de la vida dura, sin importar los discursos oficiales.