¡La Libreta Vacía! Cuba en Crisis: Menos Comida, Más Caro y el Pueblo Paga el Patrón
Cuba's ration system, the 'libreta', is failing. Empty shelves, high prices, and low wages mean families struggle to eat, relying on remittances to survive.
¡Oye esto pa' que veas! La famosa libreta de abastecimiento en Cuba, esa que se supone nos da lo básico pa' comer, ¡ya no pesa ni medio! Parece que se le acabó el chivú. Los estantes de las bodegas estatales están más pelados que cabeza de huevo, y lo poco que llega, ¡ay papá!, no alcanza ni pa' empezar el mes.
Ahora, para completar la olla, la gente tiene que meterle mano a los bolsillos flacos o esperar que manden algo de afuera. Y eso que la libreta lleva ahí desde tiempos de Fidel, para asegurar el arroz, el azúcar, la leche… ¡lo que sea!
¿Qué pasó en la Isla?
Pues mira, la cosa está que no aparece casi nada en las bodegas. En abril, por ejemplo, lo más que se vio fue arroz, azúcar y unos frijoles partidos que se bailan solos. ¿El aceite? ¿La leche? ¿La carne? Ni por asomo, aunque digan que venían. La libreta de abastecimiento, que se supone que nos da una mano, se está quedando sin fuerza ante una crisis que no se quita.
¿Dónde y cuándo se ve este bochinche?
Esto está pasando ahora mismo, en La Habana y se rumora que por toda la isla. Imagínate el calor en las casas, la fila pa' ver si te toca algo, la gente con la cara larga porque sabe que lo que tiene en la libreta no es suficiente. El pan ese que te dan, ahora más chiquito y más duro, y además te lo cobran más caro. ¡Un descaro!
¿Y por qué esto importa?
¡Importa porque es la comida, caramba! A quién le importa si el gobierno dice que trabaja, si la gente no puede llenar la barriga. Los sueldos de aquí no dan pa' comprar nada en la calle privada, que los precios están por las nubes. Por eso, todos los ojos están puestos en los familiares que están afuera y en las remesas que mandan. Es la única forma de no morirse de hambre, viejo.
¿Qué dicen las partes involucradas?
El gobierno, por ahí dice que están buscando la vuelta, que ajustan esto y aquello, que van a ayudar a los que más lo necesitan. Pero la verdad es que la comida no aparece. Los analistas dicen que es porque no hay cómo importar, que no se produce suficiente aquí, y que las reformas esas que hicieron no sirvieron pa' un pepino. Unos dicen una cosa, otros otra, pero al final, el que paga es el pueblo.
¿Qué se espera ahora?
Pues mira, lo que se ve venir es más de lo mismo si no cambian las cosas de verdad. La gente va a seguir con la incertidumbre de si comerán mañana. Hay que seguir de cerca a ver si aparecen soluciones de verdad o si la libreta se nos muere del todo. Lo único seguro es que la planificación pa' la comida se volvió un dolor de cabeza.