¿21 Años Preso y Ahora Libre? Cubano Que Secuestró Avión a Key West Sale de Calabozo por Inviable Deportación

Cuban man imprisoned for 21 years for hijacking a plane to Key West is released. US courts deem his deportation unfeasible.

¡Oye esto pa' que veas!

Imagínate tú, 21 años cumplidos en la cárcel por un viaje que se le viró, y ahora, ¡zas!, el juez dice que pa' fuera, que no lo pueden mandar pa' ningún lado. Así le pasó a Maikel Guerra Morales, un cubano que se dio el tour hasta Key West allá por 2003 secuestrando un avión. Después de pagar su condena completa, se quedó dando vueltas en el limbo migratorio, pero ahora parece que le abrieron la puerta.

¿Dónde y cuándo fue el bochinche?

Todo este drama ocurrió en un vuelo de Cubana de Aviación, Aerotaxi, que iba de Nueva Gerona para La Habana el 19 de marzo de 2003. En plena ruta, un grupito de muchachos, con Maikel entre ellos, decidió que el destino final era Key West, Florida. Aterrizaron allá y, bueno, la cosa se puso seria con las autoridades gringas.

¿Y por qué importa que lo liberen?

Pues mira, porque el hombre cumplió sus 264 meses de castigo, o sea, 21 años y pico metido en el chiron. El problema es que, aunque hay orden pa' botarlo de Estados Unidos, resulta que ni pa' México ni pa' Cuba lo pueden mandar. La ley gringa tiene sus límites, y si no pueden probar que lo deportan en un tiempo razonable, pues tienen que soltarlo. ¡Un lío de papeles y logística!

¿Qué dicen unos y otros?

Por un lado, el juez federal John E. Steele, del Tribunal Federal del Distrito Medio de Florida, dice que el Gobierno no ha presentado pruebas de que México lo vaya a recibir, ni de que se pueda ejecutar la expulsión. Así que, pa' él, tenerlo preso indefinidamente es ilegal. Por otro lado, el Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) lo tenía detenido desde finales de 2025, preparándose para un posible traslado a México, pero parece que se quedaron con los crespos hechos.

¿Y ahora qué? ¿Qué viene pa' Maikel?

A Maikel lo sueltan, sí, pero no se crean que se va de parranda. Seguirá bajo lupa migratoria, con un régimen de supervisión. Si el ICE se pone las pilas y consigue un país que lo acepte y cumple con todos los requisitos legales, ¡zas!, podrían volver a detenerlo. Pero por ahora, la calle lo llama, aunque sea bajo vigilancia.