¡Se quemó y se dio un golpe! Joven en estado crítico tras robarle aceite a un poste

Un joven de 22 años está grave en Santiago de Cuba tras recibir una descarga eléctrica y caer de un poste mientras intentaba robar aceite de un transformador.

¡Qué bochinche en Versalles!

Oye esto pa' que te enteres de lo que se está hablando por allá en Santiago de Cuba, en el barrio de Versalles. Un muchacho, de solo 22 años, está que no coge cabeza después de tremendo susto y golpe.

Parece que el chamaquito, conocido en la zona como "El Oju", se metió en tremenda lío en la madrugada del sábado. Y tú sabes cómo es la cosa cuando faltan recursos, la gente se inventa sus mañas.

Todo por un aceite de transformador

Según lo que se cuenta en la calle, y lo que el periodista independiente Yosmany Mayeta Labrada ha podido recoger, el muchacho andaba en lo suyo intentando sacarle aceite dieléctrico a un transformador que estaba en un poste.

Y tú sabes, eso de tocar esos equipos es un peligro público. Pues imagínate, justo cuando estaba en plena faena, ¡zas!, le restablecieron la corriente. ¡Tremenda descarga le metió eso!

El golpe fue tan fuerte que el pobre cayó desde bien alto, sufriendo quemaduras graves, de esas de tercer grado, en varias partes del cuerpo. ¡Un drama!

En el hospital, en cuidados

Ahora el muchacho está ingresado en un hospital especializado, recibiendo atención médica. De cómo va la cosa, si mejora o empeora, todavía no se sabe nada oficial. La familia debe estar vuelta loca.

Dicen los que vieron algo que no andaba solo. Unos comentan que el otro se esfumó después del lío, otros que lo pillaron después. Lo que sí es seguro es que el poste se quedó fastidiado y a varios vecinos les quitaron la luz.

La crisis aprieta, el peligro aumenta

Y es que con la escasez que hay en Cuba, la gente se la busca como puede. Pero lo de meterse con los transformadores es jugar con candela. Ese aceite es para enfriar y aislar, y si te lo sacan, todo se va al garete.

Las autoridades ya han dicho mil veces que eso es un delito y que las sanciones son severas. Pero parece que el miedo no es suficiente cuando la necesidad aprieta.

¿Y ahora qué?

Por ahora, lo que queda es esperar a ver cómo evoluciona el joven. Lo que sí queda claro es que esta situación pone de manifiesto los riesgos que corre la gente por la crisis. Habrá que ver si las autoridades toman cartas en el asunto para evitar que esto se repita y si el muchacho logra recuperarse de semejante golpe.