¡Adiós, Maryori! Joven cubana sufre infarto fulminante en Guyana y deja en llanto a su gente

Una joven cubana de 25 años, identificada como Maryori, falleció de un infarto en Guyana. Su muerte genera consternación en la comunidad migrante.

¡Qué vaina! Se nos fue una muchacha en Guyana

Oye esto pa' que veas la cosa. Una joven cubana, Maryori, de apenas 25 años, se nos fue de este mundo en Guyana. Parece que un infarto le dio la sopla, y ¡zas! Se nos apagó la vela.

La noticia ha caído como un balde de agua fría entre los cubanos que andan por esos lados, y ni hablar de la familia y amigos que la querían por acá.

La capital guyanesa, testigo de la tragedia

Maryori estaba viviendo en Georgetown, la capital de Guyana, con su marido. Ya tú sabes, como tantos otros buscando una mejor vida y mandando el sudor pa' la casa.

Allá, donde se agrupan muchos de los nuestros que han cruzado el charco, fue donde le dio el achaque. La llevaron pa'l hospital, pero el corazón no aguantó la jugada y la chama se nos quedó.

Unos cubanos que trabajan en el hospital de Georgetown confirmaron la vaina a la gente de Suena Cuba. El cuerpo de la muchacha estaba en la morgue, esperando que se resuelva este dolor.

El panameño, el cubano… y ahora Guyana

Esto se está poniendo feo, mi gente. No es solo un caso aislado. Se habla de que cada vez mueren más cubanos por ahí afuera, y Guyana se ha vuelto un punto caliente para eso.

Los muchachos que están allá cuentan que las condiciones no son fáciles. El trabajo duro, el estrés de estar lejos de casa, y a veces, ni pa' un médico bueno que lleguen. Todo eso te pone más vulnerable, ¿entiendes?

La recordarán con alegría

Los que la conocieron dicen que Maryori era una chama alegre, con chispa, que le metía pa' salir adelante. En las redes sociales, la gente la recuerda como una muchacha buena gente, que le puso ganas a esto de empezar de cero.

Su partida deja un hueco bien grande en su familia y entre los que se hicieron sus panas en Guyana. Es una pena que una vida tan joven se apague así.

¿Y ahora qué?

La muerte de Maryori ha puesto a todos a hablar de lo mismo: las dificultades de los cubanos migrantes y la falta de redes de apoyo. Hay que ver qué se puede hacer para ayudar a los que se embarcan en esta aventura.

Mientras tanto, los deudos están metidos en los trámites pa' poder darle el último adiós, con el corazón hecho pedazos. Un dolor que no se le desea a nadie.

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