¿Llevan 26 días secos? ¡Jesús María en La Habana se queda sin agua!

Vecinos de Jesús María, La Habana Vieja, denuncian 26 días sin agua potable. La distribución irregular y la falta de servicio afectan la vida diaria.

¡Esto sí que es un bochinche!

Oye, que en La Habana Vieja, en el barrio de Jesús María, la cosa se está poniendo color de hormiga. Parece que los vecinos llevan un buen rato, ¡26 días pa’ ser exacto!, peleando para conseguir un trago de agua potable. Y no es que uno quiera exagerar, pero el cuento que llega es que el chorrito no llega, o llega con cuentagotas, y eso ya es pa’ volverse loco.

Esto no es un invento, es lo que se oye por ahí, y lo que le llegó a la activista Irma Broek, que está pendiente de estas cosas. La gente está haciendo malabares para poder bañarse, cocinar y tener la casa un mínimo decente.

¿Dónde y cuándo se está armando este relajo?

Pues mira, el lío es en el barrio Jesús María, en La Habana Vieja. La cosa viene de hace rato, como te digo, casi un mes sin un servicio que uno cree que es básico, como el agua.

Según cuentan, el agua no ha llegado parejo. Hay calles como Economía, Cárdenas, Apodaca, Factoría y Aponte que están que ni pa’ mojar el gaznate. La pipa esa que mandan de vez en cuando, que parece que es la salvación, deja a más de uno con la cubeta vacía. Con eso de que solo te deja llenar cuatro o cinco cubos, eso se acaba en un abrir y cerrar de ojos.

Imagínate tú, subir cubos de agua hasta los pisos altos. ¡Eso es un sudorero! Y pa’ rematar, a veces se va la luz también. Un panorama completo, vamos.

¿Y a quién le cae este muerto?

Pues a toda la gente del barrio, ¿a quién más? Cuando el agua no llega, todo se complica. La higiene se resiente, las comidas se vuelven un dolor de cabeza, y las actividades diarias, que ya de por sí tienen su drama en Cuba, se multiplican.

Esto es lo que está en boca de todos, lo que se comenta en la cola, en la guagua. Es un problema que toca el día a día, que te saca de quicio y te hace pensar: ¿hasta cuándo?

¿Qué dicen los que tienen que ver?

Bueno, por un lado, las autoridades suelen decir que estas cosas pasan por mantenimiento, que la infraestructura a veces falla o que hay que hacer ajustes en el sistema hidráulico. Dicen que son trabajos para mejorar, pa’ que después el agua corra mejor, pero mientras tanto, la gente es la que la pasa mal.

Las víctimas de este problema, la gente de Jesús María, lo que dicen es: ¡solución ya! Unos dicen que les prometen, otros que no, pero al final, lo que se ve es que la cubeta sigue vacía en muchas casas.

¿Y ahora qué? ¿Se va a acabar el mundo?

Lo que se ve es que esto no es un caso aislado en La Habana. Hay otros barrios por ahí que también han tenido sus problemas con el agua. Lo que hay que seguir de cerca es si las autoridades toman esto en serio y mandan la ayuda necesaria, y rápido.

Hay que ver si esas reparaciones que dicen que van a hacer de verdad arreglan el problema, o si la gente de Jesús María va a seguir contando los días sin poderse dar un buen chapuzón o cocinar algo tranquilo. ¡A ver qué pasa!

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