¡Adiós a las plantas, hola a la energía! Jardín Botánico busca salir del apagón con residuos vegetales

El Jardín Botánico de La Habana, cerrado por falta de combustible, participa en un proyecto para generar energía a partir de residuos vegetales.

¡Oye esto pa' que veas!

El Jardín Botánico Nacional de Cuba, que se ha visto obligado a cerrar sus puertas al público desde abril, está metido de lleno en un proyecto bien interesante. Parece que hasta las plantas tienen que buscarse la vida, porque el sitio está paralizado por falta de combustible. Pero ojo, que no todo es drama, porque están usando la situación para probar cómo sacar energía de los propios desechos vegetales del jardín. ¡Imagínate, de la poda a la luz!

¿Dónde y cuándo se cuece este rollo?

Todo este tinglado está pasando aquí en La Habana. La cosa se puso seria cuando el jardín, que necesita como 10.000 litros de diésel al mes para moverse, dejó de recibirlos en 2026. Ni para el transporte, ni para el mantenimiento, ni para cuidar las miles de especies que tienen allí. El proyecto se llama REVIV-e y ya tuvieron su segunda sesión científica hace poco, analizando toda la biomasa que se genera de las podas, buscando transformarla en cosas útiles como pellets o astillas.

¿Y a quién le importa esto?

Bueno, pues a todos los que nos gusta que las cosas funcionen. Imagínate, un jardín botánico cerrado es una pérdida para todos. Además, en Cuba la crisis energética está dura, y cada idea para generar energía de forma local y con recursos propios es oro. Este proyecto busca precisamente eso: ver si es viable y económico usar la biomasa que se desperdicia para crear energía. Si funciona, podría ser un modelo para otras instituciones con problemas similares, y de paso, darle una mano al medio ambiente con esa economía circular que tanto se habla.

¿Qué dicen por ahí?

Por un lado, está la parte del proyecto, REVIV-e, que lo coordina la Universidad de Zaragoza con financiamiento de la Agencia Española de Cooperación Internacional. Ellos están contentos porque esto se basa en un proyecto anterior, el Mor-e, que ya logró montar una planta de pellets en 2024. Por otro lado, está la realidad del jardín, que es adscrito a la Universidad de La Habana y tiene unas 500 hectáreas. Han informado que siguen cerrados “hasta nuevo aviso” mientras se buscan soluciones.

¿Y ahora qué? ¿Qué va a pasar?

Pues lo que está en el aire es si este proyecto REVIV-e va a poder sacar al Jardín Botánico de esta situación. La idea es que los residuos vegetales sirvan para algo más que acumularse, y que esa producción de energía o materiales pueda ayudar a mantener el jardín a flote. Habrá que seguir de cerca si logran que la biomasa de tantas especies se convierta en una fuente de energía sostenible para el jardín y, quién sabe, quizás un ejemplo para otros sitios en Cuba que luchan con la falta de combustible.

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