¿Qué te parece? ¡Irán se chuta a tres muchachos jóvenes en un juicio de pacotilla!
Irán ejecuta a tres jóvenes, incluido un campeón de lucha de 19 años, tras juicios criticados por falta de garantías y tortura.
¡Qué bochinche se armó en Irán!
Mira tú, que en Irán se han dado a la tarea de ahorcar a tres muchachos. Uno de ellos, ¡imagínate!, tenía solo 19 años y era un campeón de lucha. Lo acusan de meterse en las protestas, de tenerle “enemistad a Dios”, esas cosas que sueltan ellos.
Pero la gente de derechos humanos, y cualquiera con dos dedos de frente, dice que ese juicio fue un relajo, que no hubo garantías y que seguro los apretaron hasta que dijeron lo que querían oír.
¿Dónde y cuándo pasó esta barbaridad?
Esto pasó en Irán, y aunque no dicen la fecha exacta, fue hace poco, porque la noticia está caliente. Los muchachos, uno de ellos el campeón Saleh Mohammadi y dos más, fueron declarados culpables en un proceso que deja mucho que desear.
Imagínate el ambiente, la tensión. Acosados, sin un abogado que los defendiera de verdad, y con denuncias de que los torturaron para que confesaran. ¡Qué cosa más triste!
¿Y esto por qué nos importa un pepino?
Porque se trata de la vida de unos chamos, unos jóvenes que se atrevieron a protestar. Esto pone el foco en cómo se trata a la gente joven en Irán, que se mete en líos y les cae encima la pena de muerte.
Además, esto sube la tensión allá, con problemas internos y externos que tienen. Muestra que el gobierno está a lo represivo, y eso no arregla nada, solo pone la cosa peor.
¿Qué dicen los unos y los otros?
Por un lado, las autoridades iraníes sueltan que ellos actuaron porque los muchachos eran “enemigos de Dios”. Por el otro, las organizaciones de derechos humanos y un montón de gente en el mundo gritan que eso es una injusticia y que el juicio no valió ni un chavo.
Los defensores dicen que los obligaron a confesar bajo tortura y que no tuvieron una defensa justa. ¡Una vaina seria!
¿Y ahora qué se espera?
Pues mira, lo que se espera es que la comunidad internacional se ponga las pilas y presione más a Irán. Que paren esta represión y que los juicios se hagan como deben ser, con justicia.
El caso de estos jóvenes pone el dedo en la llaga sobre los derechos humanos allá y lo peligroso que es protestar. Hay que estar pendientes a ver qué más pasa.