¿Y tú supiste lo que pasó en Santa Clara? ¡Un triple asesinato resuelto a punta de chivatazo!
Joven implicado en triple asesinato en Santa Clara colabora con la policía. Su testimonio sobre roles y planificación es clave para resolver el crimen.
¡Oye esto pa' que veas!
Parece que la cosa se está aclarando en el caso del triple asesinato de la familia Lam en Santa Clara. Resulta que uno de los muchachos que andaba metido en el bolazo, supuestamente vigilando, se puso a hablar con los yumas. Su cuento podría ser la llave pa' que se sepa cómo fue el asunto ese que tiene a todo el barrio de Polipalo con los pelos de punta.
Este chivato, dicen las malas lenguas que anda por ahí, estaba supuestamente montado en un mamey vigilando que no viniera nadie. O sea, él no entró ni na', pero estaba en la mata pa' avisar si la policía o algún vecino se asomaba.
¿Dónde y cuándo se formó el lío?
Imagínate la escena: madrugada del 30 de marzo, en Polipalo, y pa' ponerle más drama, ¡apagón total! Un apagón de esos que te dejan a oscuras de verdad. Ahí, aprovechando la sombra, fue que se metieron los tipos esos. El aire estaba cargado, se sentía la tensión y el silencio roto solo por el ruido de los bichos de la noche.
Dicen que otros tipos andaban por los techos de las casas de al lado, como francotiradores de la mala vida. Todo esto para tapar la vaina y que nadie se diera cuenta de lo que estaban haciendo.
¿Y esto a quién le cae arriba?
Bueno, parece que lo que buscaban los tipos no era un par de chancletas ni una lata de sardinas. Iban directo a una caja de metal donde, según el cuento, el difunto José Lam guardaba la plata. Y como el hombre vendía sus cositas por la izquierda, la gente se imaginaba que tenía buen fajo guardado.
Lo más raro es que no se llevaron ni un celular, ni na' de eso. Puro pa' la caja de dinero. Esto hace pensar que no fue un robo al tumbo, sino algo bien pensado, pa' conseguir algo específico.
¿Qué dicen unos y qué dicen otros?
Por un lado, está el cuento de los implicados que, con este muchacho hablando, parece que están cayendo uno a uno. Por el otro, está lo que se rumorea en la calle: que la familia Lam era gente tranquila, trabajadora. El señor José, su esposa Coralia, que estaba pachucha, y la hija Taimí, que cuidaba de todos.
Hay quienes dicen que las víctimas quizás conocían a alguno de los agresores, porque no es normal que uno abra la puerta tan de madrugada a cualquiera, ¿verdad? La policía sigue metiéndole al caso, buscando al resto de los maleantes.
¿Y ahora qué? ¿Qué se espera?
Pues ahora toca ver qué más sale de la boca del chivato y si la policía logra atrapar a los que faltan. Si se confirma que fue un plan bien hecho, pues la cosa se pone más seria. Lo que sí está claro es que la gente de Santa Clara quiere que se haga justicia y que la tranquilidad vuelva al barrio.
Habrá que seguir pegados a la radio bemba pa' ver cómo termina esta historia. La comunidad está esperando que se aclare todo y que los culpables paguen.