Influencer Cubano Se Niega a Promocionar Comida: "Mi Gente No Tiene Pa' Eso"

Influencer cubano Robert Evangelista rechaza ofertas para promocionar combos de comida a Cuba, priorizando la realidad económica de su audiencia isleña.

Qué pasó

El conocido influencer cubano Robert Evangelista ha dado un portazo a ofertas jugosas para promocionar combos de comida que se envían a Cuba. ¡Imagínate! Le cayeron encima varias empresas, listas para soltarle hasta 700 dólares por cada colaboración. Pero Evangelista, con la frente en alto, dijo que no, que su conciencia vale más que cualquier billete.

El artista, que se mueve en Instagram, Facebook y TikTok, explicó en un video su decisión. Dijo que su público principal está en la isla, donde la cosa está color de hormiga con la comida y la plata no alcanza. Para él, sería un abuso meterle a la gente publicidad de cosas que no se pueden comprar.

Dónde y cuándo

Esta noticia corre ahora mismo, a finales de mayo de 2026, y la dijo el propio Robert Evangelista en sus redes sociales, donde tiene a medio Cuba escuchándolo. El escenario es la isla, precisamente donde la gente está pasando las de Caín con el bolsillo y la nevera vacía.

El drama se vive en cada rincón de Cuba, pero la declaración de Evangelista pone el foco en esa brecha gigante entre lo que se ofrece desde afuera y lo que la gente de adentro puede realmente consumir.

Por qué importa

Esto importa porque pone el dedo en la llaga de la desigualdad y la crisis que se vive en Cuba. Mientras algunos ven negocio en enviar paquetes, Evangelista recuerda que para la mayoría de los cubanos, esos combos son un lujo inalcanzable. Es un llamado a la realidad, a no tapar el sol con un dedo.

El asunto es que el salario promedio en Cuba no llega ni a 15 dólares al mes, y los productos básicos están por las nubes. Así que promocionar comida cara es como burlarse de quien no tiene ni para un pan. Evangelista defiende a su gente, y eso siempre suma.

Qué dicen las partes

Por un lado, están las empresas que quieren vender sus combos, viendo un mercado potencial en la diáspora que envía remesas. Ellas ofrecen el dinero, buscando que influencers como Evangelista les abran puertas.

Por el otro, está Robert Evangelista, que defiende la dignidad de su audiencia. Dice que su conciencia no le permite promover productos que su público no puede adquirir. Él prefiere usar su influencia para cosas más nobles, como ayudar a familias necesitadas, como ya ha hecho antes.

Qué viene ahora

Pues, habrá que ver si otros creadores de contenido toman ejemplo de Evangelista o si el negocio de los combos de comida sigue viento en popa. Lo seguro es que la discusión está servida: ¿ética o negocio? La realidad de Cuba sigue siendo dura, y la forma de abordarla desde las redes sociales sigue siendo un tema caliente.

Lo que queda claro es que Robert Evangelista marcó una pauta. Veremos si la gente en la isla siente que alguien los representa de verdad, y si las empresas que venden para Cuba se dan cuenta de que no todo es vender, sino también tener empatía con el que compra.

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