¡Se Acabó el Chiste! Influencer Cubano Podría Caer 30 Años por Video de Ruinas Militares
Influencer cubano Eduardo Ceballos enfrenta hasta 30 años de cárcel por video de instalación militar. Su madre denuncia escalada de acusaciones y pide justicia.
¡Oye esto pa' que veas!
Imagínate tú la cosa: el muchacho este, Eduardo Ceballos, el que se la da de hacer reír en las redes con su canal Despingovery Channel, ahora está metido en un lío que ni él se esperaba.
Parece que se le ocurrió meterse a grabar un video en una vieja base militar que estaba ahí botada, como quien dice, y ahora lo tienen al frente de un jueguito peligroso. La mamá, Marieta Pérez Alfaro, está que no se cambia por nadie, diciendo que a su hijo le están echando encima un montón de cargos que pueden mandarlo pa' la sombra como 30 años. ¡Treinta años, compadre!
¿Dónde fue el bochinche y cuándo?
Todo este drama empezó el primero de junio en La Habana. Al muchacho se lo llevaron sin avisar, sin decir ni pío de por qué. Al parecer, el video era de una instalación que parecía olvidada por los dioses, de esas cosas de la Guerra Fría que uno ve por ahí.
Ahora mismo, el pobre está en el Combinado del Este, una cárcel que no le da tregua a nadie. La cosa es que el video que subió a las redes, mostrando esa ruina militar, le salió caro, carísimo.
¿Y esto a quién le cae arriba?
Mira, esto no es solo el lío de Eduardo. La gente que defiende los derechos humanos, los periodistas que andan por ahí, hasta los que están fuera de Cuba, están preocupados. Dicen que esto es una forma de meter miedo y callar a los que se atreven a mostrar lo que pasa en la isla usando las redes.
La mamá está convencida de que esto es un mensaje para que nadie más se atreva a grabar y publicar cosas que no le gusten al gobierno. Ella insiste en que su hijo solo hacía contenido para entretener y, a lo mejor, dar un poco de risa.
¿Qué dicen por ahí las partes?
Por un lado, las autoridades no han dado muchos detalles, pero la acusación suena a que revelaron secretos de la Seguridad del Estado. A eso le llaman ellos "delitos contra la seguridad nacional".
Por el otro lado, la familia y muchos en la calle piden que todo sea transparente, que se sepa la verdad. Los que defienden la libertad de expresión dicen que esto pone en duda hasta dónde se puede hablar y mostrar en Cuba hoy en día.
¿Y ahora qué?
Pues ahora lo que queda es esperar a ver qué pasa en ese juicio. La familia y los amigos siguen en campaña, pidiendo que se haga justicia y que el caso de Eduardo no sea un ejemplo de cómo se apagan las voces.
El debate está caliente sobre hasta dónde llega la libertad de expresión en la isla y si los creadores de contenido están jugando con candela al documentar la realidad cubana.