¿Y tú sabes quién vino a darle el susto a la mamá de la youtuber? ¡Los sacamos del anonimato!
Dos agentes cubanos, identificados como Yoel Leodán Rabaza Ramos y Nasser Peñalver, intimidaron a la madre de una youtuber. ¡Los nombres ya están en la calle!
Qué pasó
Oye esto pa' que veas la cosa en La Habana. A la mamá de una youtuber, la tal Ana Sofía Benítez Silvente, le cayeron dos agentes en moto a darle una citación que no se sabe ni pa' qué. ¡Imagínate el susto!
Pero lo más fresco es que ya se sabe quiénes son estos muchachos. Uno es el suboficial del MININT, Yoel Leodán Rabaza Ramos, y el otro es Nasser Peñalver. ¡Ya los conocemos!
Dónde y cuándo
Esto pasó hace poco, en La Habana, en la casa de la mamá, Caridad Silvente Laffita. Los agentes llegaron en motocicleta, uno vestido de civil y en chancletas, como si fuera a la playa, y el otro ni las cara daba.
Lo que se ve en las fotos y videos es un barrio que se cae a pedazos, todo abandonado, con la miseria pintada en las paredes. ¡Un cuadro, de verdad!
Por qué importa
Esto no es un caso aislado, compa. Es la forma en que el gobierno cubano aprieta a los familiares de los jóvenes que se atreven a decir lo que piensan en las redes. Buscan meter miedo, que nadie levante la cabeza.
Al final, lo que quieren es que los muchachos se queden calladitos, sin opinar, sin usar la libertad de expresión que se supone que tenemos. Es una táctica pa' controlar la disidencia.
Qué dicen las partes
Por un lado, tienes a los activistas y a la gente que compartió las fotos, como Lucio Enriquez Nodarse y Avana De La Torre. Ellos dicen que es importante ponerle nombre y cara a esta gente que reprime.
Y por el otro, bueno, están los agentes que no dicen ni pío, y el gobierno que seguro ni se da por enterado. ¡La gente de a pie es la que pone el pecho!
Qué viene ahora
Pues ahora lo que viene es seguir documentando todo esto. La gente está más pilas que nunca, y si te metes con alguien, te pueden sacar el nombre y te lo tiran en la cara.
Esto demuestra que, aunque el gobierno quiera censurar, la creatividad del pueblo para denunciar no se detiene. Hay que ver qué más se destapa con esta historia.