¡Oye esto! Iberostar abre sus puertas a los cubanos: ¿Apagando fuegos o abriendo la puerta a la gente?

Iberostar permite reservas a cubanos para sus hoteles, buscando paliar la drástica caída del turismo internacional en la isla. La medida busca llenar habitaciones vacías.

¿Qué pasó?

¡Mira tú qué cosa! La cadena hotelera Iberostar, de esas que uno ve y dice “eso no es pa’ uno”, ha soltado una noticia que tiene a la gente comentando. Resulta que ahora los cubanos de a pie, los de la cola, los que van pa’l trabajo, podrán reservar para meterse unos días en sus hoteles. ¡Sí, como lo oyes! Dicen que es para este verano y que se puede pagar en el mismo hotel, en efectivo o con tarjeta. ¡A ver quién se anima!

¿Dónde y cuándo?

Esto se pone bueno porque la cosa viene en un momento que no es el mejor, ¿entiendes? El turismo internacional en Cuba está más caído que un coco al que le falta la mata. Los números lo dicen claro: en los primeros tres meses de este año, apenas llegaron 300 mil extranjeros. ¡Nada! Y marzo, un desastre. Los hoteles, con más aire que gente, a veces ni el 20% de ocupación. ¡Un bochinche!

¿Por qué importa?

Bueno, esto importa porque demuestra que la cosa está difícil pa’ los hoteles grandes. Si hasta Iberostar, que uno pensaba que vivía en otra galaxia, tiene que bajarse al llano y buscar al cubano de la calle, es que el panorama está candela. Las aerolíneas se han ido, los gringos no vienen como antes, y los que venían de Canadá, pues también se ven las caras. La vaina es que el cubano promedio no tiene los chelitos para un hotel de esa talla, pero algo tienen que hacer para no dejar las camas vacías.

¿Qué dicen las partes?

Por un lado, Iberostar sale diciendo que esto es para darles una oportunidad a los cubanos. Por el otro, está la realidad: los hoteles están vacíos. Los visitantes extranjeros han bajado un montón, y el dinero de afuera no entra como antes. Así que, mientras unos dicen que es por el pueblo, otros ven que es pura necesidad para mantener las puertas abiertas. Es una jugada para capear el temporal.

¿Qué viene ahora?

Pues mira, la cosa está en el aire. Habrá que ver cuántos cubanos de verdad pueden aprovechar esta oferta, porque el bolsillo sigue siendo el coco. Pero sí, es una señal de que el sector turístico cubano está buscando de dónde agarrarse. A lo mejor vemos más hoteles abriéndose al mercado interno, o inventando otras cosas. Lo que está claro es que hay que seguirle la pista a ver qué más pasa con este cuento.

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