¡Cacerolazo en Holguín! Mayarí se une al grito contra el apagón y la crisis

Habitantes de Mayarí, Holguín, protestaron con cacerolazos contra la crisis económica y los apagones, sumándose a ocho días de manifestaciones continuas en Cuba.

¡Oye esto pa' que veas!

La cosa se está poniendo caliente en Cuba, y esta vez el bochinche llegó hasta Mayarí, en Holguín. Imagínate, la gente de Guatemala, ese pueblo conocido como Preston, se fajó y salió a la calle a darle con todo a la dictadura. ¿Y por qué? Pues por la misma historia de siempre: la crisis económica que no da tregua y los apagones que te dejan a oscuras más tiempo del que ves la luz.

Como que los vecinos estaban hasta aquí, y aprovechando que se fue la luz en plena noche, se armó el piquete. Cacerolas sonando, consignas gritando, la indignación a flor de piel. Nadie aguanta más la pela.

¿Dónde y cuándo fue el relajo?

El sábado en la noche, en ese pueblo de Guatemala, municipio de Mayarí, allá en Holguín. Fue justo en medio de otro apagón, de esos que te sacan de quicio. La gente salió cuando más oscuro estaba, para que se notara el descontento.

Estaban las familias, los vecinos, todos unidos. El ambiente se sentía la tensión, el calor típico de la isla, pero con un ruidazo de cacerolas que no dejaba dudas de que estaban molestos.

¿Y esto por qué importa?

Bueno, porque la gente ya no se queda callada. Esto es una prueba de que el descontento no para de crecer. Los apagones son cada vez peores, la comida y las medicinas brillan por su ausencia. Son días sin luz, sin agua, sin lo básico.

Y Mayarí no es la única. Llevan ocho días seguidos de protestas en diferentes partes de Cuba. El problema del sistema eléctrico, que está hecho un desastre por años de mala administración, tiene a todos al borde del colapso. La gente ya está harta de promesas vacías.

¿Qué dicen las partes?

Por un lado, tienes a la gente en la calle, reclamando por lo que no tienen: luz, comida, vida digna. Gritan su frustración y su hartazgo.

Del otro lado, está el régimen, que parece no encontrar la solución. Las mismas excusas de siempre sobre el sistema eléctrico, mientras la economía se derrumba y la gente sigue emigrando masivamente. Cada día que pasa, parece que les dan más motivos a los cubanos para salir a protestar.

¿Y ahora qué?

Lo que se ve venir es más de lo mismo, pero con más gente en la calle. El miedo se está yendo y la necesidad aprieta. Cada apagón, cada escasez, cada promesa rota es como echarle gasolina al fuego.

Habrá que seguir de cerca cómo sigue esto, porque la isla está que arde y la gente ya perdió el temor a reclamar lo que les pertenece.

Más noticias