¡Holguín en llamas: pan a leña y la gente sudando la gota gorda!

En Holguín, la escasez obliga a panaderos a usar hornos de leña en 2026 para el pan normado. Un retroceso que genera asombro y mucho bochinche.

Qué pasó

¡Ay, mi madre! Agárrense fuerte, que la bola está que arde. Imagínense que en pleno 2026, en Holguín, la gente está horneando el pan de cada día ¡con leña!

Sí, a puro fuego de monte. La luz va y viene, el petróleo ni se asoma, y para que el pueblo no se quede sin su “bola de pan”, han desempolvado hornos viejos, de esos que vieron a la abuela muchacha.

Un drama con olor a pan y humo que tiene a todo el mundo con la boca abierta.

Dónde y cuándo

Esto está pasando ahora mismo, en los barrios de Holguín, en este bendito 2026. No es cuento, es la realidad a palo seco.

Los panaderos, con la frente sudada, sacan pan caliente de hornos que llevaban más de treinta años cerrados. El ambiente es de tensión, calor infernal y ese olorcito a leña quemada.

Por qué importa

¡Coño, si no importa esto, dime tú qué! El pan no es un lujo, es el sustento diario. La gente en la cola sin yogur, y ahora el pan, ¿lo hacen a la antigua?

Es un golpe directo al estómago del cubano. Demuestra que la crisis nos devuelve a métodos de la prehistoria, mientras el mundo sigue girando.

Este es el bochinche que todo el mundo comenta: el pan nuestro de cada día en llamas.

Qué dicen las partes

Los panaderos, como José Figueredo y Orlando Roche, dicen que hay que “echar pa’lante” como se pueda, con ingenio y paciencia. Reconocen el esfuerzo de reactivar la "Tecnología de la abuela".

Desde la Empresa de Alimentos, Kirenia Balada Peña, con la cara larga, suelta que la tensión es grande. Asegura que llegan al cincuenta por ciento de la población, trabajando a destajo. ¡Imagínate la presión!

Los vecinos, entre tos y tos por el humo, sueltan que "se pasa trabajo, se traga humo, pero hay que seguir viviendo". Algunos culpan a las "limitaciones" de EE.UU. Otros dicen que es un esfuerzo "terrible" y un "retroceso" de los grandes.

Qué viene ahora

Pues, mi gente, la cosa está que arde y no promete enfriarse. Con el pan horneándose a leña y la situación energética sin mejoría, la pregunta es: ¿hasta dónde vamos a retroceder para "avanzar"?

Las autoridades hablan de “medidas excepcionales”, pero la realidad es que el pan depende de un horno de leña.

La discusión en la calle y en redes echa humo: ¿es esto "resistencia" o un "retroceso" que nos deja a todos con la boca abierta? A seguir mirando, que el drama apenas empieza.

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