¿Hasta cuándo el bochinche? ¡Pollo a 800 y cebolla a 1.200 pesos en Cuba!

Precios exorbitantes de alimentos básicos como pollo y cebolla en Cuba generan indignación y debate sobre la capacidad de compra de los hogares.

¡Qué cosa es esta! Los precios se volvieron locos en Cuba.

Oye esto pa' que veas cómo anda la cosa por la isla. Una vecina de La Habana, Dalma Rosell Marrero, soltó la sopa en Facebook y ahora todo el mundo está comentando: ¡los alimentos por las nubes!

Imagínate, una libra de pollo vale 800 pesos, seis huevos te cuestan 960 y una bolsa de leche amarilla ¡hasta 5.500 pesos! La cosa se pone peor: picadillo a 600, azúcar a 500, arroz a 350 y la cebolla... ¡a 1.200 pesos la libra!

¿Dónde y cuándo se está cayendo el cielo?

Esto se está viendo en establecimientos privados, principalmente en La Habana, pero la cosa anda así por muchos lados. La denuncia de Dalma, que recogieron varios medios, pone el dedo en la llaga sobre la realidad que viven muchos cubanos a diario.

Es un ambiente de tensión en las tiendas, donde comprar lo básico se ha vuelto una odisea. El calor, el ruido de la gente quejándose, todo se mezcla en esa cola que ya nadie quiere hacer.

¿Y esto por qué nos importa, compadre?

Bueno, la gente está que trina porque no alcanza. Los sueldos no dan para este disparate. Según datos oficiales, la inflación interanual anda por el 25% y la de alimentos y bebidas, ¡un 36%! O sea, lo que antes comprabas con unos pesos, ahora vale el triple.

La cosa es que los bolsillos no dan más. La capacidad de compra se está erosionando día a día, y lo que antes era una comida, ahora es un lujo para muchos.

¿Qué dice el gobierno y qué dice la gente?

Parece que las autoridades levantaron ciertos topes de precios con una Resolución, la 150/2026, que dejó sin efecto límites para productos como el pollo, aceite, leche en polvo, entre otros. Dicen que es para ajustar, pero la gente lo que ve es que todo sube.

Unos dicen que es por la importación, otros que es por la misma medida del gobierno. La verdad es que hay de todo un poco y nadie se pone de acuerdo, pero el resultado es uno solo: precios por las nubes.

¿Y ahora qué? ¿Qué viene después de este chaparrón?

Lo que está claro es que hay que buscar un 'STOP rápido' a esto. Las autoridades tienen el reto de equilibrar las mercancías, los costos y lo que la gente puede pagar. La crisis económica aprieta y la gente necesita soluciones reales, no cuentos.

Habrá que seguir de cerca qué pasa, si se toman medidas más fuertes o si esta es la nueva normalidad. Lo cierto es que la preocupación es grande y la indignación, sabrosa.