¿Hablar con EE.UU. sí, pero con el mismo cuento? Cuba pone las reglas del juego
Cuba dialogará con EE.UU. pero su sistema político no se discute. La isla enfrenta crisis, pero mantiene postura rígida ante Washington, culpando al embargo.
Qué pasó
Oye, que la cosa está caliente en La Habana, mi gente. Una diplomática cubana que anda por Washington soltó una candela: dijo que sí, que están dispuestos a hablar con el gobierno de Donald Trump, pero ojo, que con el sistema político de la isla ni hablar. ¡Esa línea no se toca, y punto!
Esto lo dijo mientras en Cuba se vive una crisis de las buenas, con apagones que te dejan a oscuras más tiempo del que dura una novela, escasez de todo y un montón de gente que se está yendo del país como alma que lleva el diablo.
Dónde y cuándo
La funcionaria soltó esta frase en Washington, en medio de la peor crisis económica que tiene Cuba en años. La noticia corre esta semana, justo cuando se cumplen varias semanas de apagones constantes y la gente no encuentra ni pa’ comer bien.
El mensaje sale directo de La Habana, donde el gobierno de Miguel Díaz-Canel insiste en que pueden conversar de lo que sea con los americanos, pero siempre y cuando se respete la soberanía y no les pisen el molde político.
Por qué importa
Bueno, tú sabes que cuando Cuba y Estados Unidos se hablan, el mundo entero pone el oído. Esta vez, importa porque la isla está en un hoyo económico, y en vez de abrirse de patas, como que se atrinchera más en su posición.
La gente en la calle se pregunta si este jaleo va a cambiar algo en sus vidas, con tantos problemas encima. Si no hay apertura, ¿qué esperan que pase? ¿Que los apagones se vayan solos?
Qué dicen las partes
Por un lado, el gobierno cubano, a través de su diplomática, insiste en que el embargo de Estados Unidos es el único culpable de todos los males. Dicen que ese es el “verdadero obstáculo”.
Por otro lado, por ahí mismo en Washington, se rumora que Trump ha estado pidiendo a Cuba que haga cambios, que dialogue de verdad, porque el país se está cayendo a pedazos. Y algunos analistas por fuera dicen que la culpa no es solo del embargo, sino también del modelo cubano que no funciona.
Qué viene ahora
Lo que está claro es que la pelota sigue en el tejado de La Habana. Si no mueven ficha en cuanto a su sistema político, las cosas se van a poner más feas, porque las presiones de afuera no van a parar.
Habrá que ver si esta terquedad les sale cara o si de alguna manera logran capear el temporal sin ceder en lo que consideran su esencia. Por ahora, el panorama es de tensión y poca claridad para el futuro.