¡Le dan la vuelta al mundo!: Regalan combustible ruso a turistas y cubanos siguen a oscuras

Cuba usa combustible ruso recién llegado para desfile en lugar de aliviar apagones, provocando críticas por derroche y prioridades equivocadas.

¡Oye esto pa' que veas!

Apenas llegó un barco con petróleo de Rusia, el primero en tres meses, y el pueblo se dijo: ‘¡Ya mismo se acaba la candela!’ Pero aguanta, que la alegría duró menos que un chicle en la calle. ¡Imagínate tú, que el mismísimo gobierno, en vez de meterle gasolina a las plantas eléctricas o a las guaguas que nos llevan a la pega, se le ocurrió la brillante idea de hacer un desfile tremendo, una ‘Parada Juvenil Antiimperialista sobre Ruedas’!

La periodista Irma Lidia Broek soltó la lengua en las redes y dijo que este desfile fue el primer gran derroche con el combustible ese. ¿Y para qué? Pues para una cosa que, según ella, parece más un circo de cartón que una solución de verdad.

¿Dónde fue la guachafita y cuándo?

Esto pasó en La Habana, la capital, justo después de que el barco ruso atracara. Cerraron calles importantes como el Malecón, Prado, Línea, y un montón más desde bien temprano en la mañana. El evento se armó para todo el día, ¡causando un lío tremendo para la gente que vive o trabaja por ahí!

Todo el mundo estaba pendiente de que llegara esa gasolina para que se acabaran los apagones, las calles a oscuras y hasta la gente cocinando con leña porque no hay corriente.

¿Y esto a quién le cae arriba?

Pues le cae arriba a todo el que vive con las luces apagadas, a los hospitales que se quedan a oscuras en el peor momento, y a los que llevan tres meses esperando por un poco de normalidad. La gente siente que mientras ellos hacen malabares para conseguir lo básico, el gobierno se da el lujo de gastar recursos en shows.

La indignación es porque el combustible que supuestamente era para ayudar, para cosas humanitarias, se está usando en un espectáculo político. Es como si te dieran un pan para el hambre y tú lo usaras para hacer una pelota.

¿Qué dicen los que hablan?

Por un lado, está la versión oficial que quiere vender la idea de un evento juvenil y de protesta contra el “imperio”. Por el otro, están las voces como la de Irma Lidia Broek, y muchos cubanos en las redes, que lo ven como un descaro.

Los que critican dicen que “los mismos que gritan ‘¡Abajo el imperio!’ son los que nos han convertido en mendigos de petróleo mientras ellos viven como reyes”. Básicamente, unos defienden el evento como parte de la ideología, y otros lo acusan de ser un derroche y una burla al pueblo.

¿Y ahora qué?

Pues lo que se ve en el aire es más frustración y más apagones para la gente de a pie. La discusión está fuerte en las redes con etiquetas como #CubaSinLuz y #DerrocheRevolucionario. La gente pide a gritos que se acaben los shows, los gastos innecesarios y las mentiras.

Lo que está claro es que el pueblo no quiere más desfiles, lo que quiere es que se prenda la luz, que haya comida en la mesa y que se respete la dignidad. ¿Hasta cuándo va a durar esta burla? Esa es la pregunta que todos se hacen.

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