¡Tremendo lío! Hasta el gobierno cubano reconoce que las MIPYMES son las que salvan la comida de los niños
El gobierno cubano admite que las MIPYMES privadas son clave para sostener la producción de alimentos, especialmente para niños, ante la crisis.
¡Oye esto pa' que veas! El gobierno cubano soltó la sopa: resulta que sin las empresas privadas (las MIPYMES), la comida no llega ni pa' los niños. ¡Así como lo oyes!
En un programa de esos que pasan por la tele oficial, unos jefes explicaron que el campo anda mal, que falta combustible, que no llegan las cosas de afuera. ¡Un desastre, chico!
Hasta para hacerle el yogur a los chamaquitos, tuvieron que salir a buscar soya por fuera, porque ellos mismos no pudieron conseguirla en dos años. Al final, fueron los privados los que resolvieron para que al menos algo llegara a la mesa de los niños por la libreta.
¿Y eso dónde pasó y cuándo?
Esto salió a la luz hace poco en un programa llamado 'Cuadrando la Caja'. Todo esto está pasando ahora mismo, en este rato, en Cuba, con el país metido en un lío de escasez que no se acaba.
Se habló de que hasta la leche que le toca a los chiquitos a veces no llega por falta de camiones y de logística. ¡Imagínate el bochinche en La Habana con la leche en polvo y otras cosas!
Pero, ¿y a mí qué me importa todo este rollo?
Pues mira, esto importa porque demuestra que el sistema de siempre no da abasto. La gente en la calle lo sabe, y ahora hasta los que mandan lo admiten: si no fuera por las MIPYMES, la cosa estaría peor.
La comida es lo primero, y si los privados están resolviendo donde el Estado no puede, pues ahí está el detalle. La gente necesita comer, y parece que los empresarios son los que están poniendo el pecho a las balas ahora mismo.
¿Y qué dicen los implicados en todo este lío?
Bueno, los jefes del gobierno dijeron que sí, que las MIPYMES están ayudando a procesar más cosas y que están buscando formas de que colaboren más, hasta en el tema del café y otros productos industriales.
Pero por otro lado, también se quejan de que no siempre llegan los productos básicos, como el picadillo para los niños, y que la cosa está difícil por las importaciones. Los privados están ahí, resolviendo, pero el problema de fondo sigue siendo grande.
¿Y ahora qué se espera, que se ponga mejor o peor la cosa?
Lo que se ve es que la dependencia de lo que viene de afuera sigue fuerte. Las cosechas en la isla no son suficientes y la distribución por dentro es un dolor de cabeza.
Con estas nuevas reglas para que el Estado y los privados trabajen juntos, quizás la cosa mejore un poco. Pero la verdad es que a la gente le preocupa si va a tener suficiente comida todos los días.