¿Quién se queda con Perú? Fujimori le saca un respiro a Sánchez en conteo de infarto
Conteo ajustado en Perú: Keiko Fujimori lidera por 18.000 votos al izquierdista Roberto Sánchez. El resultado final depende de miles de actas observadas.
¡Qué bochinche! La pelea por el sillón presidencial en Perú está más caliente que el sol de Carúpano.
Mira, que la cosa está que arde en Perú. En la segunda vuelta, Keiko Fujimori, la de los conservadores, le está sacando una ventaja mínima, pero ventaja al fin, al izquierdista Roberto Sánchez. ¡Unos 18.000 votos, dicen los que cuentan, y eso que todavía faltan por revisar un montón de papeles! Esto se está poniendo bueno, compadre.
La Oficina Nacional de Procesos Electorales (ONPE) tiene a Fujimori con un pellizquito más del 50%, mientras que Sánchez anda ahí mismo, pegadito, con casi el 50%. ¡Esto es un infarto de candidatos, como decimos en la esquina!
¿Y dónde y cuándo se armó este lío?
Esto pasó en Perú, la tierra del ceviche y ahora, de las elecciones de película. El conteo, que empezó hace rato, sigue y sigue porque hay más de 1.600 actas que las autoridades electorales están mirando con lupa. A eso, súmale las quejas y los reclamos de los partidos, que no se quedan callados.
La cosa se pone más lenta que un carro nuevo pa’ arrancar, porque la ley es clara: hay que mover los papeles de las urnas hasta las oficinas para revisarlos bien. Y el que gane, si Dios quiere, se sienta en la silla presidencial el 28 de julio. ¡A ver quién aguanta la presión!
¿Y a quién le cae esto y por qué hay tanto rollo?
Bueno, esto importa porque el que mande va a tener que poner orden en la casa. La gente en Perú está preocupada con la delincuencia, con la extorsión, ¡con todo lo que se le parece! El que salga electo tiene la tarea, ¡y gorda!, de meterle mano a esos problemas para que el pueblo viva más tranquilo.
Imagínate, es como cuando uno tiene un problema en casa y quiere que alguien venga a resolverlo. Pues así mismo, la gente votó esperando un cambio, una solución a sus dolores de cabeza.
¿Qué dicen los protagonistas de esta novela?
Por un lado, Fujimori, que anda por ahí fuera del país visitando a su hija, dice que está pendiente de todo y que su equipo está al pie del cañón. Por el otro, Sánchez pidió que se anularan unos votos de afuera, pero los de la ONPE le dijeron que nanay. ¡Cada uno con su cuento!
Los observadores internacionales, esos que vienen de otros lados a ver si todo se hace como debe ser, dicen que la votación fue tranquila, sin mayores dramas. ¡Así que, por ahora, todo parece andar en regla, aunque los números estén apretados!
¿Y ahora qué, mi socio? ¿Qué viene pa'lante?
¡Uf, compadre! La verdad es que el futuro de Perú está en el aire. Hay que esperar que terminen de contar hasta el último voto y resuelvan las dudas de las actas observadas. Veremos si Fujimori se consolida o si Sánchez da el batacazo.
Lo seguro es que el próximo presidente tendrá que ponerse las pilas rápido para enfrentar los problemas del país. ¡Mantente atento, que esto todavía no ha terminado y puede haber sorpresas!