¿Teatro cubano en la lona? ¡Freddy Núñez la da con 'Esto no es un drama'!

Freddy Núñez cierra temporada de "Esto no es un drama" en Cuba, defendiendo el teatro como herramienta de reflexión, perdón y confrontación de la realidad.

Qué pasó

Oye esto pa' que veas, el director teatral Freddy Núñez Estenoz cerró la temporada de su obra “Esto no es un drama” con Teatro del Viento. ¡Diecinueve funciones seguidas, imagínate! Y todo esto en unas condiciones que ni pa' la risa, pero la gente conectó un montón.

Núñez, que tiene más fe que un santo, contó que montaron todo en un lugar improvisado. ¡Sin luces, con acústica de lata, a veces con calor, que si llueve se moja todo… un bochinche!

Dónde y cuándo

Las funciones se hicieron en un espacio improvisado, casi a la intemperie, en Cuba. El cierre de temporada se dio a principios de abril de 2026, justo después de diecinueve presentaciones que demostraron la resistencia del arte ante las adversidades.

El ambiente era de pura lucha, con ruidos de la calle colándose y la lluvia como invitada inesperada. Pero nada de eso detuvo la conexión entre los actores y un público que no se amilanaba.

Por qué importa

Esta obra va más allá del entretenimiento, es un espejo de la realidad cubana. Núñez la describe como un acto de “exorcismo y purga consciente” para lidiar con los dolores de la isla. Se tocan temas que a todos nos tocan: la familia rota, la gente que se va, el servicio militar… lo que se vive.

El grupo apuesta por un teatro “despojado”, donde lo importante es la conexión humana, no los adornos. La gente dice que van a verlos porque no es teatro normal, es algo que te remueve por dentro, te hace pensar en tus miedos y tus sueños.

Qué dicen las partes

El director habla de las dificultades técnicas pero celebra la respuesta del público. Asegura que la obra aborda conflictos sociales y busca generar un encuentro íntimo. También menciona que habrá críticos que no entiendan el valor de esta propuesta, pero él mantiene su visión.

Núñez expone que “ESTO NO ES UN DRAMA” es un reflejo sincero de Cuba y de sus habitantes, invitando a la reflexión sobre la necesidad de perdonarnos mutuamente y abandonar el odio.

Qué viene ahora

Núñez insiste en que el camino no es el odio, sino el perdón y la reconciliación. Llama a hacer una pausa en la “agenda de odio compartido” y reafirma su fe en que estos valores son la verdadera dirección a seguir para el futuro.

La obra se posiciona como un llamado directo a la introspección social, buscando que la gente se mire en el espejo y entienda que la unión y el entendimiento son la clave para avanzar.

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