¡Bochinche en la FIFA! A Infantino lo llaman a declarar por culpa de Trump
El Congreso de EE.UU. investiga al presidente de la FIFA, Gianni Infantino, por sus vínculos con Donald Trump, exigiendo documentos y su comparecencia.
¡Qué bochinche se formó!
Oye esto pa' que veas, que el presidente de la FIFA, ese señor Gianni Infantino, anda metido en un lío grande en Estados Unidos. Parece que el Congreso de allá quiere saber de sus andanzas con Donald Trump y su gente. El congresista demócrata Jamie Raskin le mandó una carta exigiendo papeles y hasta que se siente a dar explicaciones.
Dicen que Raskin quiere ver todos los regalitos, los pagos o cualquier otra cosa buena que le hayan dado a Trump y a su combo. También le meten el ojo a las oficinas que la FIFA tiene en la Torre Trump en Nueva York. ¡Imagínate! Y pa' rematar, quieren que Infantino se siente a una entrevista formal, con todo y transcripción.
¿Dónde y cuándo se cocinó esto?
Todo esto se destapó después de varios episodes que han dejado claro que Infantino y Trump se conocen bien. Allá por diciembre, en Washington, durante el sorteo del Mundial, Trump recibió un premio de la FIFA llamado "Premio de la Paz". ¡Qué casualidad!
Pero la cosa se puso más caliente durante el Mundial. Trump hasta se metió en una bronca por una sanción a un jugador gringo, Folarin Balogun. Según Raskin, Trump llamó varias veces a Infantino pa' que le quitara el castigo al jugador antes de un partido clave contra Bélgica. Y al final, ¡la FIFA le quitó la sanción! Eso levantó un montón de críticas y preguntas sobre si el poder político está metido en las decisiones del fútbol.
Hasta en la final del Mundial se les vio juntos, ¡compartiendo espacio y hasta entregando el trofeo! La gente, al verlos salir, les abucheó. ¡Vaya panorama!
¿Y a quién le cae esto encima?
Pues mira, esto significa que hay serias dudas sobre la transparencia en la FIFA. Raskin recuerda los escándalos de corrupción pasados y dice que la organización necesita más ojo encima. También hay críticas por cómo se vendieron las entradas del Mundial, que se pusieron por las nubes con eso de los "precios dinámicos".
El congresista piensa que la FIFA, con esa cercanía a Trump, pudo haber sacado ventajas. Que las decisiones sobre el torneo pudieron estar influenciadas por esa amistad. Básicamente, el asunto es saber si el poder y la política están jugando en la cancha de la FIFA.
¿Qué dicen por ahí?
Por un lado, el congresista Raskin está pidiendo documentos y la comparecencia de Infantino. Él cree que hay que aclarar muchas cosas sobre los vínculos y las decisiones tomadas.
Por el otro, Gianni Infantino respondió a todo este alboroto con una publicación larga en redes sociales. Él dice que rechaza esas acusaciones y defiende que el Mundial fue un éxito. O sea, cada uno con su cuento.
¿Y ahora qué pasa?
Bueno, Raskin tiene que buscar el apoyo de la mayoría en la Cámara de Representantes para que esto avance de verdad. Si no, Infantino no está obligado a ir a declarar.
Lo que sí está claro es que este asunto va pa' largo. Hay mucha tela que cortar y la FIFA, con este escándalo, tiene que ponerse las pilas para demostrar que las cosas se hacen limpiamente. Habrá que seguir de cerca qué pasa con esta investigación y si la FIFA puede lavar su imagen o si se hunde más en el bochinche.