¿Fidel Castro era un intelectual o un militar con libros de adorno?

Un ensayista cubano investiga si Fidel Castro fue realmente un gran lector o si su imagen intelectual fue una construcción mediática impulsada por figuras como García Márquez.

Qué pasó

El poeta y ensayista cubano Michael H. Miranda está escribiendo un nuevo libro llamado El lector Fidel. La idea es desarmar la imagen que se creó por años de Fidel Castro como un intelectual que amaba los libros y las lecturas profundas.

Esto surgió después de que quitaran unas estatuas de Fidel y el Che en Ciudad de México en julio de 2025. Miranda vio la escultura de Fidel con un libro en la mano y se puso a pensar en esta idea de él como hombre de cultura.

Dónde y cuándo

El detonante fue la retirada de estatuas de Fidel Castro y Ernesto “Che” Guevara del Jardín Tabacalera en Ciudad de México en julio de 2025. El ensayo, aún en proceso, se enfoca en la figura de Fidel Castro.

El escritor cubano Michael H. Miranda hizo estas reflexiones en una entrevista reciente, discutiendo su trabajo en curso.

Por qué importa

Miranda cree que la imagen de Fidel como un hombre de letras fue más una construcción que una realidad. Sostiene que, en el fondo, era un militar y que esta narrativa de intelectual fue promovida activamente.

Cuestiona la idea de presentar a Castro como un líder profundamente conectado con la cultura, sugiriendo que es importante revisar críticamente estas percepciones históricas.

Qué dicen las partes

El ensayista señala que el escritor colombiano Gabriel García Márquez fue clave en crear y mantener esta imagen de Fidel como un intelectual culto y refinado.

Según Miranda, García Márquez solía contar que le mostraba sus manuscritos a Fidel y que este incluso hacía correcciones. Para su ensayo, Miranda se apoya en el libro Gabo y Fidel: el paisaje de una amistad, que examina esta relación.

Qué viene ahora

Michael H. Miranda advierte que hay un riesgo de que figuras como Raúl Castro también sean mitificadas en el futuro, creando un símbolo similar al del Che.

El ensayista considera necesario un análisis crítico de las narrativas que se construyen alrededor de los líderes políticos cubanos, para evitar idealizaciones futuras.

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