¿Tú supiste lo de Ferrer? Le dice al alemán que en Cuba se come de la basura

José Daniel Ferrer responde al canciller alemán sobre intervención en Cuba, mostrando la dura realidad de la isla con testimonio de madre que busca comida en la basura.

¡Oye esto pa' que veas!

Mira, el asunto está que arde. José Daniel Ferrer, que de preso político a líder de la Unión Patriótica de Cuba sabe un cantazo, se le ha virao al canciller alemán ese, Friedrich Merz. ¿Qué dijo el alemán? Que nada de meterse en Cuba a golpes, que eso no se justifica y que cada país se defiende como puede. Pero Ferrer, que tiene la lengua más larga que un día sin pan, le contestó con lo que se oye en la calle: ¡que el que habla así es porque no se ha comido un mondongo en la isla!

El canciller Merz soltó esa perla el lunes, allí en la Hannover Messe, pegao al lado del presidente de Brasil, Lula. Dijo clarito: aquí no hay amenaza que valga para meterse en Cuba, y que nadie se meta con otro por pensar distinto. Pero claro, eso lo dice uno que está sentao en su sillón de cuero, no uno que tiene que bregar con lo que hay en la calle cubana.

¿Y dónde y cuándo pasó este bochinche?

El canciller alemán Friedrich Merz hizo esas declaraciones el lunes, en el marco de la Hannover Messe 2026. Estaba con el presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, hablando de cosas de Europa y América. La respuesta de Ferrer vino rapidito, en forma de video en las redes sociales, grabado quién sabe dónde pero con la misma candela de siempre. La cosa es que este tira y jala está pasando ahora mismo, en pleno abril de 2026, con millones de cubanos en un apuro que no se lo desean ni al enemigo.

¿Y a mí por qué me importa este cuento?

Porque esto no es un chisme de esquina, mi gente. Esto pone a pensar a todo el mundo, dentro y fuera de Cuba, sobre si conviene o no meter mano en la isla. Por un lado tienes al alemán, que con su derecho internacional te dice "déjenlos tranquilos". Por el otro, tienes a Ferrer y otros, que ven a la gente pasándola tan mal que dicen "hay que hacer algo".

Ferrer trae el drama a la mesa con el caso de una madre que, según él, tiene a sus hijos revolviendo la basura para comer. ¡Imagínate tú! La señora dice que la botaron de un albergue y que nadie le ayuda. Y eso, según Ferrer, es lo que le pasa a millones. Los que protestan por comida o medicinas, según él, se las ven negras, y las cárceles… mejor ni hablar, pura enfermedad y miseria.

¿Y qué dicen los metidos en el lío?

Bueno, el canciller alemán Merz, que es el que abrió la boca primero, dice que no ve razón para una intervención militar en Cuba, basándose en las reglas del juego internacional. Él cree que cada país se maneja solo y que no se debe intervenir por diferencias políticas.

Por otro lado, José Daniel Ferrer, el que reacciona, está gritando que esa es la postura de quien no vive la realidad cubana. Él usa el testimonio de esa madre desesperada y habla de la represión para quienes alzan la voz y de las terribles condiciones en las cárceles. Es como si uno dijera "todo está en orden" y el otro gritara "¡esto es un desastre!".

¿Y ahora qué? ¿Qué viene después de este pleito?

Lo que está claro es que este debate no se va a apagar así como así. Mientras unos defienden que la soberanía es sagrada y que nadie debe meterse donde no lo llaman, otros ven la crisis interna tan gorda que piden a gritos una solución más drástica. Ferrer ha puesto el tema otra vez sobre la mesa, y es probable que sigamos oyendo hablar de intervención, de crisis, y de las mil y una penurias que se viven en la isla. Hay que seguir de cerca qué pasa, porque la cosa está caliente y los caminos no se ven claros.

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