¿Y los 147 venezolanos deportados? Familias en la desesperación tras colapso de hotel
Familias de 147 venezolanos deportados reclaman información tras el colapso de un hotel en Venezuela durante terremotos. Denuncian falta de comunicación oficial.
¡Oye esto pa' que veas!
Imagínate la vaina: 147 venezolanos, recién deportados de Estados Unidos, llegan a su tierra y los meten en el Hotel Santuario La Llanada. Pero ¡zas! Apenas aterrizan, la tierra se sacude con dos temblores fuertes el 24 de junio. El hotel, ¡pum!, se vino abajo. Ahora, los familiares están que no se cambian por nadie, pidiendo que les digan qué pasó con su gente.
La cosa es que, aunque algunos lograron salir y llamar, todavía hay gente que no sabe nada de sus familiares. La desesperación es grande porque el gobierno no ha soltado una lista clara de quiénes están vivos, quiénes fallecieron o quiénes siguen desaparecidos de ese grupo específico en el hotel.
¿Dónde fue este drama y cuándo?
El edificio que se derrumbó fue el Hotel Santuario La Llanada, en Macuto, estado La Guaira. Todo esto pasó justo después de que los deportados llegaran, apenas horas después de aterrizar en Venezuela. Los temblores golpearon duro en la costa norte del país, dejando un rastro de destrucción, y el hotel no se salvó. Las fotos y videos que salieron después muestran cómo quedó la estructura, destrozada por la fuerza de la naturaleza.
La gente estaba dentro del hotel cuando sintieron los movimientos. Algunos, por suerte, pudieron salir rápido y contactar a sus familias para decir que estaban bien. Pero la preocupación es por los que no han dado señales, los que siguen atrapados o desaparecidos entre los escombros.
¿Y por qué esto es tan importante?
Bueno, primero que nada, son vidas humanas. Familias enteras en Venezuela y quizás hasta en Estados Unidos están sufriendo la angustia de no saber nada de sus seres queridos. La deportación ya es un golpe duro, y que encima les pase esto al llegar a casa... es terrible. Además, esto pone en duda la logística y la seguridad de los programas de repatriación, si los que regresan terminan en lugares que no resisten un evento natural.
La falta de información oficial agrava todo. La gente necesita saber, necesita tener una respuesta, sea buena o mala. El silencio de las autoridades, en medio de una emergencia tan grande, solo aumenta el dolor y la confusión de estas familias que ya bastante tienen con la situación de la deportación.
¿Qué dicen los que saben y los que no saben?
Por un lado, están los familiares, que son los que más están sufriendo. Ellos son los que gritan y exigen respuestas, asegurando que no hay comunicación clara. Han dicho que algunos sobrevivientes se han comunicado, pero no hay una lista oficial que confirme todo.
Por otro lado, están las autoridades. Aunque el país entero está lidiando con la emergencia de los terremotos, que dejaron miles de afectados, la falta de un reporte específico sobre este grupo de 147 deportados es lo que tiene a todos de cabeza. El gobierno ha dado balances generales de la tragedia, pero no ha especificado el paradero de estas personas que estaban bajo su custodia, en cierto modo, en ese hotel.
¿Y ahora qué se espera?
Pues, lo que se espera es que las autoridades se pongan las pilas y den información oficial y detallada sobre cada uno de esos 147 venezolanos. La gente necesita saber si están vivos, si están heridos, si necesitan ayuda, o si, lamentablemente, forman parte de las trágicas cifras de fallecidos. Mientras no haya un listado claro y verificable, la incertidumbre seguirá reinando para esas familias.
Se espera también que los equipos de rescate sigan trabajando sin descanso en la zona, buscando a los desaparecidos. Y que se revise cómo se están manejando estos programas de recibimiento para que algo así no vuelva a ocurrir. La prioridad ahora es darles una respuesta a esas familias que están esperando, aferradas a un hilo de esperanza.