¿Asfixiado con una colcha o a golpes? Familia exige saber la verdad sobre muerte de cubano en celda

Familiares de Luis Guillermo Céspedes Fonseca denuncian que murió bajo custodia policial en Güines, Mayabeque, y cuestionan la versión de suicidio, exigiendo una investigación independiente.

¿Qué pasó?

Oye esto pa' que veas... A Luis Guillermo Céspedes Fonseca, un cubano de 37 años, se lo llevaron pa' la policía en Güines, Mayabeque. Allá, las autoridades dicen que se quitó la vida con una colcha en la celda. ¡Imagínate el cuento!

Pero su familia no se traga ese anzuelo. Ellos creen que a Luis Guillermo lo molieron a golpes mientras estaba preso. Dicen que recibieron una foto, de forma anónima, que muestra que el pobre tenía marcas que no parecían de suicidio, sino de maltrato.

¿Dónde y cuándo?

Todo este embrollo pasó en una unidad de la Policía Nacional Revolucionaria (PNR) en Güines, Mayabeque. Fue el pasado 11 de junio. Imagínate el calor, la tensión en el aire, ¿quién sabe qué más se oía por ahí?

Los familiares son de Contramaestre, Santiago de Cuba, bien lejos. Les dieron apenas 24 horas para llegar a Mayabeque, ¡como si fuera cruzar la calle!

¿Por qué importa?

Porque aquí nadie quiere que un cubano aparezca muerto en una celda y que digan que fue un suicidio sin pruebas. La gente se pregunta si esto es un caso aislado o si es que a veces las cosas se ponen feas en las unidades de policía.

Si a Luis Guillermo le pasó algo más, hay que saberlo. La familia tiene derecho a que se aclare y que se haga justicia, ¿verdad?

¿Qué dicen las partes?

Por un lado, la policía dice que Luis Guillermo se ahorcó con una colcha. Punto. Eso es lo que le han contado a la familia.

Por el otro, la familia dice que eso no es verdad. Que hay pruebas de que lo golpearon y que no los dejaron ni ver el cuerpo ni tomarle fotos. Pura opacidad, dicen ellos.

¿Qué viene ahora?

La familia no se va a cansar de pedir que investiguen a fondo. Quieren una pesquisa transparente, sin tapujos, para que se sepa qué pasó realmente con Luis Guillermo.

Mientras tanto, la incertidumbre y el dolor siguen. Habrá que ver si las autoridades se deciden a dar la cara y a investigar como es debido, o si el caso se queda así, con la duda flotando en el aire.