¿Y a Lázaro Chiang se lo llevó el paro? La Radio Cubana de luto por su voz insigne
Fallece el reconocido periodista cubano Lázaro Chiang Macate, tras casi cinco décadas en la radio, especialmente en Radio Reloj. Deja un legado en la cobertura educativa.
¡Oye esto pa' que veas!
Ay, mi gente, qué vaina tan triste acaba de pasar. Resulta que el martes se nos fue de repente el periodista Lázaro Chiang Macate. ¡Vaya figura! Casi cincuenta años pegao' a la radio cubana, un bochinche de noticias en sí mismo. Lo pilló un paro cardiorrespiratorio, de esos que no avisan y te dejan con la boca abierta.
Lázaro no era un tipo cualquiera. Era de los que se sabía todo, como el que oye en la cola del pollo, pero con micrófono en mano. Su casa era Radio Reloj, donde estuvo pegao' más de 40 años. ¡Imagínate tú! Desde finales de los 70, esa voz era parte del sonido de la isla, informando sin parar.
¿Dónde y cuándo fue el bochinche?
Esto pasó el martes, aquí mismo en Cuba, en la tierra que tanto recorrió con su micrófono. El corazón le dijo 'hasta aquí' después de una vida entera dando la hora y contando lo que pasaba. La noticia corrió como pólvora en los circuitos de la radio, y la gente se quedó helada.
Lázaro Chiang, con su experiencia, se había ganado un nombre, especialmente en el mundillo de la educación. Era el cronista de los colegios, de las aulas, de todo lo que olía a pizarra y a libro. Su voz se escuchaba en cada reporte, en cada seguimiento de cómo iba la cosa en ese sector.
¿Y esto por qué nos importa?
Porque Lázaro era de los nuestros, de los que contaban las cosas como son, pero con ese saborcito cubano que uno necesita. No era un tipo frío ni de escritorio, no señor. Era el socio que te contaba la noticia con picardía, con ese dramatismo sabroso que te hacía sentir que estabas ahí mismo, escuchando el chisme bueno.
Su voz en Radio Reloj era como la hora exacta, un punto de referencia para saber qué pasaba. Perderlo es como si se apagara una luz en el camino informativo, una voz que marcó a generaciones y que, sobre todo, contó la historia de la educación en Cuba con una dedicación admirable.
¿Qué dicen las partes?
Pues mira, todo el mundo está de luto. Las instituciones educativas no se quedaron calladas y mandaron sus condolencias, reconociendo su labor como cronista de los procesos educativos. El Instituto Cubano de Radio y Televisión (ICRT) y la Unión de Periodistas de Cuba (UPEC) también mandaron mensajes de solidaridad, lamentando la pérdida.
En Radio Reloj lo recordaron como un profesional de esos 'exigentes y constantes', que no se le escapaba nada. Se le reconoce su compromiso y su estilo, que hizo de esa emisora un referente. Hasta la UPEC le dio sus reconocimientos, ¡normal!
¿Y ahora qué viene?
Ahora nos queda el recuerdo y la obra de Lázaro Chiang. Su voz se apaga, pero su trabajo se queda para la historia de la radio cubana. Es una de esas bajas que se sienten en el corazón del periodismo de la isla, un recordatorio de que las leyendas también se van.
Su partida se suma a otras pérdidas recientes en la radio, en un momento donde los medios buscan esa renovación. Pero figuras como Lázaro dejan una huella profunda, un estilo, una forma de contar que uno no olvida. Habrá que seguir la radio, porque la vida sigue, y las noticias, como decía él, hay que seguirlas contando.