¿Aja, y ahora? Joven con discapacidad muere en Alamar esperando la ambulancia por 10 horas
Joven de 31 años con discapacidad intelectual muere en Alamar tras esperar 10 horas por una ambulancia y luego más de una hora por cama en terapia intensiva.
¡Oye esto pa' que veas! En Alamar, La Habana del Este, una tragedia sacudió a la comunidad. Maidolis Ponce, una muchacha de apenas 31 años y con discapacidad intelectual, falleció y su familia lo tiene claro: fue por la demora infernal de una ambulancia y el descaro del sistema de salud.
Todo empezó en la casa de la joven. Le dio un primer infarto, un susto del carajo. Su mamá, que no es ninguna jovencita, hizo un esfuerzo tremendo y se la llevó al policlínico de la zona, en Micro 10. Llegaron como a la una de la tarde, con la esperanza de que la atendieran rápido.
¿Dónde y cuándo se armó el bochinche?
Los hechos ocurrieron en la vivienda de Maidolis en Alamar, reparto del municipio Habana del Este. La muchacha sufrió el primer problema respiratorio. Su madre la llevó al Policlínico Docente «Enrique Betancourt Neninger» en Micro 10, alrededor de la 1:00 PM. Lo fuerte vino después, cuando ya en el policlínico, la cosa se puso peor: un segundo infarto. Y de ahí, a esperar.
La ambulancia, esa que supuestamente salva vidas, no apareció hasta cerca de las 11:00 de la noche. ¡Diez horas esperando! ¿Tú te imaginas? Diez horas de angustia, de ver a la cría cada vez peor. Y por si fuera poco, cuando por fin llegó el carro, tuvieron que esperar más de una hora adentro, ¡en la ambulancia!, a ver dónde carajo le daban cama en terapia intensiva.
¿Y a quién le cae esto arriba?
Pues mira, esta vaina le cae encima a todo el que tiene que ver con la respuesta de las emergencias en Cuba. A la familia de Maidolis, esto les ha destrozado el alma y la acusan directamente de negligencia. Habla de un sistema de salud que, al parecer, falla en los momentos más críticos. Cuando una joven con discapacidad y en estado grave tiene que esperar tantas horas, es obvio que algo no funciona bien.
La gente está hablando de esto porque es un caso más que se suma a la lista de fallos. Demuestra la falta de recursos, la desorganización o ambas cosas. Cambia la tranquilidad de una familia por un dolor eterno, y la confianza en que te van a ayudar cuando más lo necesitas, por la duda y el resentimiento.
¿Qué dicen los involucrados?
Por un lado, está la familia, que no se anda con rodeos y dice claramente: «Mi hermana falleció a raíz de una negligencia». Están indignados y exigen respuestas, señalando las demoras como la causa directa de la muerte de Maidolis. Están cuestionando cómo se manejó el caso y por qué la respuesta fue tan lenta.
Por otro lado, hasta ahora, no se conocen declaraciones oficiales de las autoridades de salud o del policlínico sobre este incidente específico. Sin embargo, la denuncia de la plataforma NiO Reportando Un Crimen pone el foco en la falla del servicio de emergencias y la disponibilidad de camas en unidades de cuidados intensivos, puntos clave que determinaron el desenlace fatal.
¿Y ahora qué? ¿Qué viene en el panorama?
Lo que queda ahora es la tristeza y la indignación. La familia de Maidolis pide justicia y que se investigue a fondo este caso para que no se repita. La comunidad está pendiente, esperando si habrá alguna respuesta oficial o alguna medida para mejorar el servicio de ambulancias y la atención en emergencias.
Habrá que ver si este caso, tan lamentable, sirve para que se tomen cartas en el asunto y el sistema de salud cubano realmente funcione para todos, especialmente para los más vulnerables que no pueden defenderse por sí mismos. La pregunta que queda en el aire es: ¿cuántas vidas más se perderán esperando?