¡Cayó un peso pesado! Murió el doctor Oquendo, el ortopeda que curaba a Cárdenas
El doctor Pablo Oquendo Vázquez, destacado ortopeda de Cárdenas, falleció de un infarto. Colegas y pacientes lamentan su pérdida.
¡Se nos fue un Hacha! Falleció el Doctor Pablo Oquendo, el mero mero de los huesos en Cárdenas
¡Oye, que se nos murió el doctor Pablo Oquendo Vázquez! El hombre era un capo en Ortopedia y Traumatología, y se nos fue de repente en Cárdenas, allá en Matanzas. Un infarto le dio el golpe final esta mañana de domingo, y la noticia ha caído como un balde de agua fría en la comunidad médica.
Este doctor no era un improvisado, ¡qué va! Venía de Corralillo, en Villa Clara, pero hizo su vida y su obra fuerte en Varadero y Cárdenas. En el hospital de Cárdenas, el Julio M. Aristegui Villamil, se fajaba como cirujano, le daba candela a la enseñanza y era una eminencia en traumatología.
¿Dónde fue el último adiós y cuándo?
La cosa pasó en Cárdenas, Matanzas, esta misma mañana de domingo, 19 de octubre de 2026. El calor, la tensión de la noticia y el silencio que quedó en el hospital donde tanto trabajó, eso es lo que se siente ahora mismo.
El doctor Oquendo le dedicó años a poner huesos en su sitio, a operar gente y a enseñarles a los nuevos el oficio. Era uno de esos médicos que se ganaba el respeto y el cariño de todos.
¿Y esto por qué nos importa, mi gente?
Mira, la gente está que no cabe en sí del dolor. Colegas, estudiantes, residentes, hasta los pacientes que él curó, todos lamentan la partida de un profesional que le dio tanto a la especialidad en el occidente de Cuba. No es solo un médico que se va, es un referente que se apaga.
Su esposa, hijos, hermana y toda la familia deben estar destrozados. Y no es para menos, el tipo era apreciado donde quiera que ponía un pie, tanto en su tierra como donde ejerció. El sistema de salud de Matanzas pierde a una de sus figuras más importantes.
¿Qué dicen ahora los que quedan?
Pues mira, los compañeros del sector, y hasta la gente que lo ha puesto en redes sociales, han expresado su pena. Todos le mandan condolencias a la familia, reconociendo el compromiso y la huella que dejó el doctor Oquendo.
Unos dicen que fue una pérdida irreparable, otros que cómo es posible que se fuera tan joven y de repente. Cada quien llora a su manera, pero todos coinciden en que Cárdenas y Matanzas pierden un grande.
¿Y ahora qué? ¿Qué se espera?
Lo que se espera es que el legado del doctor Oquendo siga vivo en los que aprendieron de él y en los pacientes que sanó. En el aire queda la tristeza, pero también el reconocimiento a una vida dedicada a curar.
El sistema de salud tendrá que seguir adelante, pero la marca que dejó este ortopeda en la provincia es profunda. Habrá que ver cómo las nuevas generaciones toman el relevo y mantienen el nivel que él exigía y demostraba.