Se nos fue Moncada, ¡el hombre que salvó a las tortugas de Cuba!

Muere Félix Guillermo Moncada Gavilán, el científico cubano que dedicó su vida a proteger las tortugas marinas y logró la prohibición indefinida de su captura.

¡Oye esto pa' que veas!

Se nos ha ido un grande, el doctor Félix Guillermo Moncada Gavilán, un cubano que le dedicó más de 40 años de su vida a las tortugas marinas. ¡Un tipo que entendía a estos animales como nadie y luchó hasta el final para que no se acabaran en nuestra isla!

El Centro de Investigaciones Pesqueras nos dio la triste noticia, pero vaya que dejó un legado. Más de cuatro décadas de investigación y protección, eso no se ve todos los días.

¿Dónde y cuándo pasó esta pena?

Todo esto pasó en La Habana, donde vivía nuestro científico. Su labor se extendió por toda Cuba, especialmente en la península de Guanahacabibes, que es como el santuario de las tortugas aquí. La temporada de anidación, que es de mayo a septiembre, ahora tiene un sabor agridulce.

Su trabajo no solo fue en Cuba, ¡qué va! Fue un ponente importante en la Red de Conservación de Tortugas Marinas del Gran Caribe (WIDECAST), conectando a Cuba con el resto de la región.

¿Y por qué esto nos importa tanto?

Porque gracias a él, ¡las tortugas marinas en Cuba tienen un futuro! Moncada Gavilán fue el artífice de la prohibición indefinida de capturarlas. Empezó con regulaciones y terminó con una veda total en 2008. ¡Un triunfo para la naturaleza!

Él decía, y con razón, que estas tortugas viajan por todo el Caribe, así que tocaba unir fuerzas con otros países. ¡Una visión que nos puso en el mapa de la conservación!

¿Qué dicen las partes?

Bueno, el Centro de Investigaciones Pesqueras lo reconoce como un referente indispensable en la biología marina cubana. Sus colegas, sin duda, lo extrañarán muchísimo.

Los países del Gran Caribe, a través de WIDECAST, también se benefician de su visión y colaboración. La comunidad científica internacional lamenta la pérdida de un investigador tan comprometido.

¿Y ahora qué viene?

El legado de Moncada sigue vivo. Su trabajo científico, plasmado en unas 40 publicaciones, y su incansable labor de conservación son un llamado a seguir protegiendo a estas maravillosas criaturas.

Su ciencia y su pasión por las tortugas nos quedan como herencia. Esperemos que las futuras generaciones sigan su ejemplo y mantengan a salvo a estos animales en el Caribe.