¿Se nos apaga la luz? Expertos alertan sobre el colapso del sistema eléctrico cubano
Expertos advierten que fallas críticas en el sistema eléctrico cubano, por desinversión, amenazan con apagones generalizados y pérdidas económicas.
¿Qué pasó?
Parece que la luz se nos va a apagar en Cuba, y no precisamente por obra de magia. El Sistema Eléctrico Nacional (SEN) está en una de esas que uno dice: '¡Ay madre!'. Resulta que unos ingenieros, gente que sabe de cables y voltios, como el humorista Ulises Toirac, que es ingeniero de la CUJAE, han soltado la sopa: el sistema tiene unas fallas graves en sus protecciones.
Imagínese usted, si una unidad de esas que dan luz se achicharra, ¡zas!, se arma un desmadre. Se provoca una cadena de fallos porque el sistema de protecciones, que se supone que es como el guardaespaldas de la corriente, no está funcionando como debe. Y estas protecciones, que son equipos carísimos y veloces, ¡tienen que jalar en milésimas de segundo!
¿Dónde y cuándo?
Esto viene de hace rato, pero ahora es que se nota el bochinche. Antes, cuando había más margen, las fallas pasaban medio escondidas. Pero ahora, con las unidades de energía que no aguantan como antes y con poco combustible, el sistema anda en el filo de la navaja, propenso a apagones.
El calor, el ruido de los transformadores, la tensión en el ambiente... se siente la fragilidad del sistema. Uno enciende el abanico y reza para que no se vaya la corriente, porque el susto es grande.
¿Por qué importa?
Pues mire, esto no es un cuento de camino. Si se va la luz a nivel nacional, ¡prepárese para las pérdidas! No solo se va la corriente, sino que se pierde dinero, equipos y hasta la paciencia. Y repito, estos equipos de protección valen un dineral, pero ¿cuánto se pierde si no los tenemos?
Además, cuando la luz regresa, ¡todos al mismo tiempo queremos conectar todo! El abanico, la nevera, el televisor… y los equipos que ni se han cargado bien, ¡chupan y chupan para ponerse al día! Eso es un golpe tremendo para el sistema.
¿Qué dicen las partes?
Los ingenieros como Toirac están encendidos, diciendo que esto no es culpa del bloqueo, sino de años de desinversión, de una política de inversión que no funcionó. Dicen que los 30 años de retraso se pagan caros, y aquí está la factura.
Por otro lado, se asume que el gobierno y los encargados del sistema saben de esto, aunque no se escuche mucho de ellos públicamente. El asunto es que los expertos están advirtiendo, y la realidad es que el sistema cada vez está más vulnerable.
¿Qué viene ahora?
Lo que viene es seguir de cerca la cosa. Los expertos insisten en que hay que invertir, hay que proteger el sistema eléctrico. Si no se hace, los apagones van a seguir y las pérdidas van a crecer.
Hay que estar pendientes de si se toman medidas, si se trae equipo nuevo, si se repara lo que está roto. La luz es vida, y ahora mismo, esa luz parece estar en peligro. Hay que ver si se enciende la bombilla de la solución o si nos quedamos a oscuras.