¿Ajjj, carbón y posgrados? En Matanzas, exportaciones que suenan a cuento chino
Ciudadanos cubanos expresan escepticismo sobre los resultados de exportación e inversión extranjera en Matanzas, cuestionando su impacto real en la vida diaria.
¡Oye esto pa' que veas!
Parece que en Matanzas se reunieron pa' hablar de exportaciones e inversión extranjera, y la cosa pintaba bien en el papel. La gobernadora, Marieta Poey Zamora, y la directora de Comercio Exterior, Aliuska López Reyes, hasta contaron que cumplieron planes con ají y carbón vegetal. ¡Hasta la Universidad de Matanzas se anotó con eso de captar divisas con posgrados y alojamiento! Suena a que las cosas se mueven, ¿verdad?
Pero claro, esto es Cuba, mi hermano. Mientras unos hablan de planes cumplidos y divisas entrando, la gente en la cola del pan, o mejor dicho, del pollo, se pregunta: ¿Y esto a mí en qué me beneficia?
¿Dónde y cuándo pasó este cuento?
La reunión fue en Matanzas, y el informe hablaba de los resultados de mayo. Estaban ahí los jefes y los que mueven los hilos de la economía en la provincia. Dicen que nueve organismos y 24 entidades pusieron su granito de arena. La Universidad, con su rectora Leyda Finalé de la Cruz al frente, explicó cómo se las arreglan para traer dinerito de afuera con estudiantes y eventos.
Pero la gente no solo se pregunta por los resultados, sino por el contexto. Matanzas es Varadero, ¿no? La zona turística por excelencia. Y la pregunta que se repite es: ¿dónde está ese dinero cuando uno va a la bodega y no encuentra ni aceite?
¿Y a quién le cae arriba esto?
Bueno, en teoría, a todos los matanceros y cubanos que esperan que estas exportaciones e inversiones se traduzcan en algo bueno: más comida en la mesa, mejores servicios, un sueldo que alcance. Pero la realidad que se lee en los comentarios es otra. La gente siente que los precios siguen subiendo, que lo que se gana no alcanza, y que estos informes bonitos no arreglan las dificultades del día a día.
Además, está el asunto de la termoeléctrica Antonio Guiteras, ahí mismo en Matanzas. La provincia sufre los apagones cuando la planta se avería, pero cuando funciona, no parece que esa mejora les llegue directo a ellos. Es esa sensación de que las cosas importantes no se reflejan en la vida normal de la gente.
¿Qué dicen unos y qué dicen otros?
Por un lado, las autoridades insisten en que hay que seguir buscando cómo atraer inversión y no descuidar los ingresos en moneda extranjera. Dicen que hay que actualizar las oportunidades pa' que vengan los proyectos.
Por el otro, la gente en las redes sociales se pregunta quién va a querer invertir en Cuba con la economía como está. Y si invierten, ¿será para mejorar la vida de la gente o para sacar las ganancias pa' otro lado? Los comentarios apuntan a un triunfalismo que no se corresponde con la realidad. Unos dicen que el imperialismo avanza derrotado, mientras otros sienten que el país va pa'trás pero con la frente en alto. ¡Unos dicen blanco, otros dicen negro!
¿Y ahora qué se espera?
Pues mira, lo que está claro es que hay un escepticismo grande. Las advertencias de organismos internacionales sobre el bajo crecimiento económico de Cuba no ayudan a levantar el ánimo. La gente está esperando ver si estas exportaciones y estas inversiones se convierten en algo tangible, en algo que se sienta en el bolsillo y en la mesa.
Mientras tanto, el debate sigue. Unos celebran los números, otros critican la desconexión con la realidad. Lo cierto es que Matanzas, con todos sus planes y sus ajíes exportables, sigue siendo un termómetro de cómo se perciben los avances económicos en la isla. Habrá que ver si las próximas noticias traen más que dudas y si ese sudor y bochinche de los que cuentan las cosas se traduce en algo real pa' la gente.