¿Patearon a los estudiantes pa' la calle pa' ponerle música a los niños?
Estudiantes de la Universidad de La Habana protestaron por falta de servicios básicos y fueron dispersados por un evento infantil gubernamental.
¿Qué pasó?
Oye esto pa' que veas la cosa. El lunes 9 de marzo de 2026, un grupito de estudiantes de la Universidad de La Habana, como 20 o 30 valientes, se plantaron en la escalinata principal. ¿El motivo? ¡La misma vaina de siempre!: que si no hay electricidad, que si el internet es un lujo, que si las aulas dan pena. Y se sentaron ahí, con sus mochilas y sombrillas, armando un bochinche pacífico para que los oyeran.
La profesora Alina Bárbara López Hernández lo describió como la historia misma cobrándose, diciendo que “el poder no entiende las lecciones de la historia, pero esta, cual paciente maestra, se encarga de que no olviden lo que hemos sido, y lo que volvemos a ser; paulatina pero inexorablemente”. ¡Imagínate el drama!
¿Dónde y cuándo?
Todo este tinglado pasó en la Universidad de La Habana, en su mismísima escalinata principal, el lunes 9 de marzo de 2026. Luego, el 10 de marzo, la cosa se puso más rara. Los muchachos querían reunirse cerca, en el parque Víctor Hugo, pa' planificar qué más hacer. Pero ¡zas!, el sitio apareció lleno de niños, con altavoces, juegos, carpas... ¡un fiestón infantil que no estaba en el plan!
La cosa olía a chamusquina, como si los hubieran corrido de ahí a propósito. Una maniobra pa' callarles la boca, ¿entiendes?
¿Por qué importa?
Pues mira, esto importa porque los muchachos están hartos. No es solo por la luz o el internet, es que sienten que la educación se les cae a pedazos y nadie les hace caso. La profesora López Hernández lo tiene claro: esto no es solo una protesta estudiantil; es la juventud diciendo “¡basta ya!” y buscando su espacio pa' expresarse, porque los canales normales no funcionan.
En Cuba, el internet era como el refugio de muchos, el lugar donde podían hablar y aliarse. Ahora, con esto, parece que les están cerrando hasta esa ventanita, y eso pone a la gente en tensión.
¿Qué dicen las partes?
El viceministro primero de Educación Superior, Modesto Ricardo Gómez, se apareció por ahí y les dijo: “Esto no nos va a mejorar los problemas que tenemos”. ¡Como si ellos no supieran! Un estudiante, bien resuelto, le contestó: “Porque no nos han escuchado desde el primer momento”.
Y mientras tanto, el gobierno monta un show infantil en el parque donde los estudiantes querían reunirse. Oficialmente, es una actividad cultural. Pero para los que estaban allí, y para los medios independientes que lo vieron, fue una forma de sacarlos del medio, de decirles “aquí no hay espacio para ustedes”.
¿Qué viene ahora?
Pues lo que se ve es que la cosa va pa' largo. Los estudiantes no se van a quedar quietos, seguro. Y las autoridades siguen con sus mañas pa' controlar la situación. Lo que está claro es que esta generación joven no se va a conformar con migajas.
Hay que seguir de cerca cómo sigue este cuento, porque parece que la lucha por una educación digna y por poder hablar las cosas como son, apenas está comenzando. ¡Esto está que arde, mi gente!