¿Estudiantes de Medicina en Cuba se graduarán 'a patrás' por falta de guagua?

Internos de Medicina en Cuba enfrentan dificultades de transporte y económicas extremas, valorando licencias académicas ante la escasez de combustible y la precariedad de las becas.

¡Oye esto pa' que veas!

Parece que la cosa se pone fea pa' los internos de Medicina en Cuba. A solo meses de graduarse, muchos están pensando en tirar la toalla y pedir una licencia académica. ¿La razón? La escasez de combustible tiene a todos locos con el transporte, y parece que no hay pa' nadie.

Los gobiernos por ahí andan reorganizando todo, hasta la Educación Superior, pa' ver si ahorran un chin de guaguas estatales. La idea es que los estudiantes que viven fuera de su municipio regresen pa' su casa y se metan en una escuela más cerca. Las clases siguen, pero la vaina es que esto de la logística está enredao.

¿Y dónde pasó esta novela?

La cosa se puso caliente en la Facultad de Ciencias Médicas No. 2, en Santiago de Cuba. Allá los del último año empezaron el semestre tarde pa' poder cuadrar la docencia. A algunos los mandaron pa' pueblos cercanos, pero los internos de sexto año dicen que eso no les resolvió nada.

Imagínate, hay chamaquitos que ni beca tienen y tienen que viajar todos los días desde lugares como El Caney, Versalles, Palma Soriano, Contramaestre o La Maya. ¡Un viaje que antes costaba un peso, ahora te clavan hasta 150 o más! Y si vienes de más lejos, preparate pa' gastar hasta 1.500 en el pasaje.

Un estudiante contó que en un día se gastó 1.000 pesos solo en transporte y comía. ¡Una locura! Esto los tiene al borde de pedir permiso pa' dejar los estudios un rato y posponer la graduación. La verdad, cualquiera se lo piensa.

¿Y a quién le cae esta bola?

Pues a estos internos que están a punto de ser médicos. Ellos son los que están sosteniendo los servicios en los hospitales, haciendo guardias de 24 horas sin cobrar un peso y con responsabilidades que ni un médico graduado tiene a veces.

Desde las 8 de la mañana están en el hospital, fin de semana incluido, mientras los especialistas, que supuestamente descansan, solo los llaman si hay una emergencia de verdad. Es como si ellos fueran los médicos y los otros estuvieran de adorno.

Esto no es nuevo. Acuérdate que después del huracán Melissa en noviembre de 2025, los mismos estudiantes se quejaron de las becas: sin agua, con basura por todos lados y los 852 pesos que les dan tardaban en llegar.

¿Qué dicen unos y qué dicen otros?

Los estudiantes están gritando por ayuda, diciendo que no pueden seguir así. Exigen que se resuelvan los problemas del transporte y que se les pague lo que trabajan, porque no es justo que carguen con todo el peso del sistema de salud.

Las autoridades, por su parte, andan reorganizando y buscando soluciones, pero parece que las medidas que toman no son suficientes. Hablan de reubicar a los estudiantes y de ajustar la docencia, pero las necesidades básicas de los alumnos no se cubren.

Es la misma historia de siempre: los jóvenes poniendo el hombro en las situaciones más difíciles, pero sin el respaldo necesario para poder seguir adelante.

¿Y ahora qué?

Pues la cosa está en el aire. Los internos están evaluando si les conviene seguir en esta situación o si es mejor parar un poco para poder graduarse después con más calma.

Lo que sí está claro es que el sistema de salud cubano depende mucho de estos muchachos, y si ellos no aguantan la presión, ¿quién va a atender a la gente? Habrá que ver qué deciden las autoridades y si de verdad se ponen las pilas para resolver este bochinche antes de que sea tarde.

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