¿Le echó candela? Estudiante sudafricana suelta lo que pasa en las aulas cubanas
Estudiante sudafricana denuncia falta de agua, comida de mala calidad y malas condiciones sanitarias en Cuba mientras estudia medicina.
¡Oye esto pa' que veas!
Una estudiante de Sudáfrica llegó a Cuba con el sueño de ser doctora, pero se encontró con un panorama que la dejó con la boca abierta, y no precisamente de alegría. La chamaquita, que vino bajo el programa Nelson Mandela-Fidel Castro en 2024, soltó la sopa sobre las penurias que ella y otros becarios están pasando en la isla. ¡Nada de lujos, todo lo contrario!
Según contó a un medio sudafricano, la cosa se puso fea desde el principio. La mandaron a una cuarentena donde ni agua para bañarse había, o si venía, era un chorrito intermitente que tocaba recoger en baldes. ¡Imagínate el bochinche para una ducha digna!
¿Dónde fue la candela y cuándo?
Esto pasó en La Habana, Cuba. La estudiante llegó en 2024 y desde entonces ha estado viviendo esta pesadilla. La situación en los alojamientos es de terror: 13 becarios compartiendo un solo baño con un inodoro que no se puede descargar normal. ¡Hasta para eso hay que estar acarreando agua en cubos!
El ambiente, se lo imagina, debe ser de una tensión constante, un calor que sofoca y un ruido de quejas que no para. Un desastre, vamos.
¿Y a quién le cae este mamey?
Mira, a la muchacha la cosa le cayó encima fuerte. Ella viene de una familia humilde en Sudáfrica y se esperaba otra cosa, algo más decente para estudiar. Las condiciones la deprimieron tanto que hasta pensó en botar los libros y mandar todo pa'l carajo. El programa que prometía tanto, resultó ser un cuento de nunca acabar.
Además, esto pone en tela de juicio cómo se trata a los estudiantes extranjeros que vienen a Cuba. Parece que lo que se vende afuera no es lo que se vive adentro.
¿Qué dicen las partes?
La estudiante, que prefirió no decir su nombre por miedo, es la que está poniendo el dedo en la llaga. Por otro lado, el gobierno cubano, bueno, siempre está diciendo que las cosas están difíciles por el bloqueo, que el mundo está en su contra. La institución que maneja el programa, supuestamente, les da un estipendio, pero el valor se diluye ante la escasez y la mala calidad de todo.
La falta de agua y la comida horrible son el pan de cada día. El arroz con agua, la carne que da sarpullidos... ¡un drama! Ellos dicen que es lo que hay, y los estudiantes aguantan vara.
¿Y ahora qué?
Bueno, la cosa no pinta bien. Cuba está pasando por una crisis económica del carajo, con apagones, falta de todo. La estudiante ya está comprando su propia comida, pero hasta eso es un lío porque el dinero no alcanza.
Lo que queda es esperar si alguien pone orden en esta casa o si otros estudiantes seguirán sufriendo en silencio. Habrá que ver si la denuncia de esta joven hace que las cosas cambien, o si seguirá siendo un secreto a voces en las aulas cubanas.