¿Robo o Desamparo? El

Robo de cables en Holguín expone la crisis de servicios básicos en Cuba, más allá del 'vandalismo'. La falta de mantenimiento y la economía empujan a la ilegalidad.

Qué pasó

Oye, que en Holguín se pusieron finos otra vez. La estación de bombeo Óscar Lucero, esa que nos da el agua, se quedó botada por más de 60 días. ¿La razón que sueltan? Que se robaron como 180 metros de cable fotovoltaico. Pero vamos a ser claros, esto no es solo un robo, es el cuento de nunca acabar en Cuba.

El asunto es que cuando un servicio básico se te cae, y no es la primera vez, hay que mirar más allá del primer culpable que te pongan al frente. Aquí la cosa se pone fea cuando la infraestructura está pidiendo a gritos que la cuiden y no hay con qué.

Dónde y cuándo

Esto fue en Holguín, en la estación de bombeo Óscar Lucero. Imagínate, más de dos meses sin agua o con un chorrito que no alcanza ni pa' regar una mata. Los vecinos sufriendo y el calor apretando.

La solución, como siempre, llegó al final, con recursos que parecen sacados de debajo de una piedra y con la gente del pueblo remangándose las mangas. Pero cada arreglo de estos cuesta un ojo de la cara a un sistema que está colapsado.

Por qué importa

Porque el agua es vida, señores. Y si no te llega el agua, ¿qué haces? Esto demuestra que los problemas no son chispazos, son la enfermedad crónica de un sistema que se cae a pedazos.

Además, esto no pasa solo en Holguín. Etecsa, la eléctrica, todos reportan robos y cosas raras. En Moa se robaron aceite de transformadores. ¿Y quién paga? Nosotros, con la luz apagada y el teléfono sin señal.

Qué dicen las partes

El gobierno, por lo general, suelta la excusa del embargo o dice que es “indisciplina social”. Pintan la cosa como si fuéramos todos unos delincuentes y no pasara nada más.

Pero la gente en la calle sabe la verdad. Los salarios no alcanzan, no hay ni pa' comprar un clavo, y las cosas valen oro. ¿Qué esperas que haga alguien que tiene que resolver como sea?

Qué viene ahora

Pues mire, lo que viene es más de lo mismo si no se ponen las pilas de verdad. Hay que proteger las cosas, pero también hay que darle a la gente un motivo pa' no querer robarse hasta el aire.

Mientras tanto, seguiremos con las reparaciones a última hora y los vecinos pegados a la cisterna, esperando que la próxima vez no tarden dos meses en poner un cable.

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