¿Quién se llevó el motor del sillón de dentista y dejó a la gente sin cura?
Roban motor de sillón odontológico en Sancti Spíritus, afectando servicio. Profesional repara y vuelve a desaparecer. Buscan pistas.
¡Qué Bochorno! Se llevaron el motorcito del sillón de dentista y ahora la gente se queda sin alivio en Sancti Spíritus.
Imagínate tú: alguien se metió y se llevó el motorcito que hace funcionar el sillón donde te atienden los dientes. ¡Y no es cualquier sillón, no! Es uno del Politécnico de la Salud. Con eso, ahora los pacientes se quedan mirando las muelas, porque el servicio se complicó más de lo que estaba.
Esto lo denunció Richard Soriano, y el cuento es que se llevaron el motor que hace que el sillón suba, baje, se incline... ¡lo básico pa’ que te metan mano en la boca! Con el motor fuera, el equipo se quedó pintado y a ver quién resuelve el boquete.
¿Y dónde pasó esta novela? ¡En Sancti Spíritus!
El caso ocurrió en el Politécnico de la Salud de Sancti Spíritus. La fecha exacta del robo no se sabe bien, pero el tema es que el servicio de estomatología ahora tiene un pie fuera de juego. Imagina el calor, la gente esperando, y el sillón ahí, mudo, sin su motor.
Lo más triste del cuento es que la doctora Maira Acevedo, una estomatóloga de corazón grande, poco antes se gastó su platica y su tiempo para arreglar ese motor. Lo puso a jalar de nuevo para que nadie se quedara sin su consulta. ¡Y a los pocos días, otra vez se esfumó!
¿Por qué esto nos jode a todos? ¡Pa’ variar!
Esto no es solo un sillón roto, mi gente. Es que ya sabemos cómo están las cosas: falta de todo y con precios por las nubes. Que te roben una pieza así, que es vital para la salud, te pone a pensar de qué va la cosa.
La estomatología en Cuba, como tantos otros servicios, anda a medio gas. Que te falte un motor de estos es como que a un cocinero le falte la candela. Complica todo y pone en riesgo que la gente reciba la atención que necesita. Al final, el que paga los platos rotos es el pueblo.
¿Qué dicen las partes? ¡El silencio es el que manda!
Hasta ahora, ni el centro de estudios ni las autoridades de salud han soltado prenda. Ni un comunicado oficial, ni nada. No se sabe si están buscando al ladrón, si recuperaron la pieza o si van a ponerle seguridad a lo que queda.
La gente anda diciendo cosas, pero nada oficial. Lo que sí está claro es que la doctora Acevedo, que puso su granito de arena, ahora quizás ni pueda hacer su trabajo bien porque le falta la herramienta principal. Un dolor de cabeza pa’ cualquiera.
Y ahora… ¿Qué? ¿Qué se espera?
Pues, ahora mismo, lo que queda es esperar a ver si alguien da una pista. Si usted vio algo, si sabe quién anda vendiendo motores de sillones odontológicos o si tiene una información, la gente pide que se comunique con las autoridades. Cualquier dato es bueno.
Mientras tanto, el servicio de estomatología en ese centro sigue en el aire. Habrá que ver si con esto se ponen las pilas para evitar que sigan desapareciendo las cosas que hacen falta para curar a la gente.