¿Se comió la carne el perro? Cubanos en la lona por hambre y falta de todo
Cubana denuncia el hambre extrema, la falta de combustible y el colapso de servicios básicos en la isla, reflejando el creciente descontento popular.
¡Oye esto pa' que veas!
Una vecina, con el alma en un hilo, salió a decir lo que todo el mundo está callando: en Cuba hay un hambre que raya en lo insoportable. No es que falte un poquito, es que la gente está perdiendo peso de verdad, sin poder comer diario. Y pa' rematar, ni pa' cocinar hay, que el combustible es un tesoro y la luz y el agua se van cuando les da la gana.
¿Y eso dónde fue que pasó?
Esto no es un cuento de camino, salió de la boca de una cubana común y corriente, grabada y pegada en las redes por Vismark Díaz Castillo. El escenario: la isla entera, donde el calor aprieta igual que la falta de todo. Se oye el lamento en las casas, en las colas, en la desesperación de saber que mañana puede ser peor.
¿Y por qué a mí me importa esta vaina?
Porque esta no es solo la historia de una cubana, es el grito de miles. Cuando la comida no llega, el combustible se esfuma y los servicios se caen a pedazos, la vida se pone cuesta arriba pa'l que menos tiene. La gente está agotada, con la salud mental en el piso, y nadie se imagina llegar a este punto de no tener ni pa' empezar el día.
¿Y qué dicen los que mandan y los que no?
Mientras la gente sufre, los que están arriba hablan de medidas, de que todo se va a arreglar. Pero abajo, lo que se oye es el silencio de los platos vacíos y el ruido de las quejas que se filtran por las redes. Unos dicen que es culpa de afuera, otros que la cosa es de adentro, pero la barriga sigue vacía y la paciencia se agota.
¿Y ahora qué?
Nadie tiene una bola de cristal, pero el panorama no pinta bonito. La gente sigue saliendo a decir lo que piensa, y el gobierno parece estar entre la espada y la pared. Lo que sí está claro es que hay que seguir de cerca qué pasa, porque la situación está que arde y las ganas de comer no esperan.