¿Le meten mano a los bolsillos a Sherritt en Cuba: Trump aprieta las tuercas con nuevas sanciones!

Trump intensifica sanciones contra Cuba, poniendo en jaque a la canadiense Sherritt. Sus negocios mineros y energéticos en la isla enfrentan un futuro incierto por posibles medidas financieras.

¡Oye esto pa' que veas!

Parece que al Tío Sam le picó el bichito y Donald Trump, desde allá en Estados Unidos, firmó una nueva orden ejecutiva que le pone el ojo encima a los negocios en Cuba. Y esta vez, le meten candela directa a sectores que le duelen al alma: la minería y la energía. La cosa se puso seria y la empresa canadiense Sherritt International Corporation ya activó las alarmas internas, porque esta movida podría ser un golpe duro para ellos.

Están reunidos con sus abogados y socios, dándole vueltas a ver qué tanto les afecta esta vaina. La principal preocupación es que ahora podrían caerles sanciones a los bancos y financieras de otros países que se atrevan a hacer negocios con empresas cubanas. ¡Imagínate el lío! Eso pondría en jaque todo el modelo de negocio de Sherritt.

¿Dónde y cuándo se arma el bochinche?

El asunto se pone color de hormiga con Sherritt metida hasta el cuello en Cuba. Tienen dos frentes abiertos que ahora mismo tienen cara de preocupación:

  • Moa Nickel S.A.: Aquí es donde sacan níquel y cobalto, allá en Holguín. Un trabajo duro bajo el sol caribeño.
  • Energas S.A.: En el sector energético, que dicen que es de las que más corriente le da al país.

Pero la cosa no es nueva. A principios de año, ya habían tenido que parar las máquinas en la mina por falta de combustible. A eso se le suma que la producción ha estado por el suelo y la logística, con la crisis energética que hay, se volvió una pesadilla.

Y pa' rematar, el Estado cubano le debe plata a la compañía, lo que le pone más presión a las cuentas de Sherritt. Ni modo, la empresa ha tenido que buscar financiamiento nuevo para tratar de mantenerse a flote.

¿Y por qué esto importa en la calle?

Estas nuevas sanciones son parte de una jugada más grande de Estados Unidos para apretar la tuerca a Cuba. Están cerrando el paso a recursos clave y eso, señores, profundiza los problemas económicos que ya tiene la isla. Para Sherritt, significa que el camino se pone más empinado.

La verdad es que Sherritt y las sanciones gringas tienen un historial largo. Desde los años 90, con la Ley Helms-Burton, han estado en la mira. Así que esta nueva orden ejecutiva no es un relámpago en cielo nublado, sino más bien la continuación de una historia con sabor a incertidumbre.

La empresa va a soltar sus números trimestrales pronto, y todo el mundo está pendiente para ver qué dicen sobre el futuro de sus operaciones en Cuba. Si las cosas siguen así, la viabilidad de todo el tinglado está en el aire.

¿Qué dicen los que saben (y los que no)?

Bueno, Sherritt ya soltó un comunicado diciendo que están evaluando todo con calma. Por el lado cubano, pues la situación energética y la falta de combustible hablan por sí solas. Las autoridades estadounidenses, con esta orden ejecutiva, dejan claro que van a seguir aplicando presión.

Lo que sí está claro es que la relación entre las sanciones y la economía cubana es un círculo vicioso. Unos dicen que es para presionar por cambios democráticos, otros que es para ahogar al país. Lo cierto es que el que paga el pato, al final, es el que está en la isla.

¿Y ahora qué? ¿Pa' dónde va la cosa?

El panorama para Sherritt en Cuba se ve nublado, como día de ciclón. Las sanciones de Trump le dan un giro inesperado a una situación ya de por sí complicada. Habrá que seguir de cerca los movimientos financieros y las decisiones de la empresa.

Lo que está claro es que la minería y la energía en Cuba, dos pilares para la economía, están en el ojo del huracán. Si Sherritt se retira o reduce sus operaciones, las consecuencias para la isla podrían ser bastante serias. El tiempo dirá si logran capear el temporal o si la tormenta se los lleva por delante.

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