¡El Vedado, bajo el agua otra vez! ¿Quién le pone un dique a esta novela?
Un nuevo frente frío dejó El Vedado bajo el agua, con calles anegadas y vecinos en apuros. La misma historia de siempre, que cada invierno se repite, sin soluciones a la vista. Un verdadero bochinche marino.
Qué pasó
¡Ahí viene la ola! Y no la de TikTok, mi gente. Resulta que el décimo frente frío, ese que nos trae el airecito fresco pero también los aguaceros del fin del mundo, se puso guapo y le dio por meterse hasta la cocina en El Vedado.
Las calles se volvieron ríos, los carros submarinos y la gente, ¡ay, la gente!, haciendo malabares para no acabar nadando en el malecón. Un verdadero desorden, con el agua hasta la rodilla y el corazón en la garganta.
Dónde y cuándo
Esto no es cuento de la Caperucita, no. Esto pasó aquí mismito, en nuestra Habana del alma, en El Vedado, específicamente en la esquina de Calle C y Tercera.
Fue este fin de semana, cuando muchos pensaban en un dominó o en un buen café, y de repente, ¡zas!, el mar decidió que quería una cita con las calles. La cosa se puso fea, con marejadas que daban miedo y un olor a humedad que ya nos tiene hartos.
Por qué importa
¿Y por qué esto nos revuelve el buche? Porque no es la primera vez, ni la segunda, ni la décima. Cada vez que llega un frente frío con un chin de fuerza, la misma película se repite.
Las casas se mojan, los muebles se echan a perder y los vecinos pierden la paz. Esto le cae arriba a cualquiera que viva cerca del mar o que tenga que pasar por esas calles. Es un problema que nos toca el bolsillo y nos agita el alma, porque al final, ¿quién le pone el cascabel al gato?
Qué dicen las partes
Por un lado, el Consejo de la Administración de Plaza de la Revolución, con su voz de radio, dice que solo hubo 'pequeñas acumulaciones de agua'. ¡Pequeñas, dice!
Pero la activista Irma Broek, con sus fotos, nos muestra la verdad: carros varados y gente chapoteando. Los vecinos, esos que lo viven en carne propia, gritan que no son 'pequeñas acumulaciones', que es un desastre que se lleva años arrastrando. 'Cada vez que entra un frente frío fuerte es lo mismo', comentó una señora que ya no tiene ni ganas de dar su nombre.
Qué viene ahora
Ahora, la Defensa Civil nos aconseja, claro está, que no nos metamos en el agua y que estemos al tanto de lo que dicen. Pero la pregunta del millón, esa que se oye en todas las colas y los balcones, es: ¿Hasta cuándo va a seguir El Vedado hundiéndose cada invierno?
Mientras el mar sigue coqueteando con la ciudad, aquí seguimos esperando las soluciones de verdad, las que no sean paños tibios. Porque, díganme ustedes, ¿quién aguanta esta novela sin un final digno?