¿Y el Papa qué dice? Vaticano mete la cuchara en el bochinche de Cuba
El Vaticano, a través de su Secretario de Estado, aboga por el diálogo para solucionar la crisis cubana, manteniendo contactos con La Habana y actores internacionales.
¡Oye esto pa' que veas!
Parece que hasta en el Vaticano le están prestando atención al bochinche de Cuba. El secretario de Estado de la Santa Sede, el cardenal Pietro Parolin, salió diciendo que por ahí, por el diálogo, es que se sale de la candela que tiene la isla encima.
Según el hombre, la Iglesia no se ha quedado de brazos cruzados y ha estado hablando con los de allá en Cuba y hasta con gente de afuera, buscando que se sienten a charlar y a resolver los problemas que tienen a todo el mundo con el alma en vilo.
¿Y eso fue dónde y cuándo?
El cardenal soltó esta sopa el pasado 9 de marzo, en Roma, después de un encuentro que juntó a cristianos, judíos y musulmanes para hablar de paz. Fue al lado de este evento, llamado “Il Tavolo del Ramadan-Iftar”, que el tipo se desahogó con los periodistas.
Esto cae justo después de que el Papa León XIV recibiera en el Vaticano a Bruno Rodríguez Parrilla, el canciller de Cuba, el 28 de febrero. El ministro cubano hasta le dio las gracias en redes, diciendo que fue una audiencia especial, y eso que la cosa en la isla está que arde.
Pero, ¿por qué importa todo este cuento?
Bueno, mira, cada vez que el Vaticano habla así, es porque hay tela por donde cortar. La situación en Cuba está que explota con la economía en el piso, apagones que no acaban y la gente que no aguanta más.
Que el Vaticano meta la mano y pida diálogo es una señal de que la crisis es seria y que se necesita una ayuda externa, o al menos, un empujoncito para que se sienten a conversar de verdad.
¿Y qué dicen los involucrados?
Por un lado, el Vaticano dice que está haciendo “lo que tenía que hacer” y que busca una “solución dialogada”. O sea, que ellos ponen la buena intención para que se sienten a hablar.
Por otro lado, el canciller cubano fue a Roma, y desde allá, el jefe de la misión de Estados Unidos en La Habana, Mike Hammer, también se reunió con un arzobispo del Vaticano el 20 de febrero. Hammer, entre otras cosas, dijo que los cubanos merecen más libertades después de tanto tiempo.
Además, desde Miami, gente del exilio como Rosa María Payá andan promoviendo su propia hoja de ruta para traer la democracia a la isla, con diez pasos para restaurar el orden.
¿Y ahora qué? ¿Qué se espera?
Pues mira, lo que se espera es que este tipo de gestiones diplomáticas, con el Vaticano y otros actores metidos, sirvan para algo más que para salir en la foto.
Analistas por ahí dicen que para que esto funcione de verdad, se tiene que hablar de libertades, de derechos humanos y de que la cosa se ponga democrática de verdad, no solo palabrería. Veremos si este bochinche diplomático trae algún cambio a la dura realidad cubana.