¡El Trompo va a hablar esta noche! ¿Aguanta el chaparrón o se resbala con el jabón?
El presidente Donald Trump se planta esta noche en el Congreso. Con la cosa apretá y la gente dudando, ¿logrará echar el cuento bonito o se le enreda la pita? ¡Bochinche asegurado!
Qué pasó
Oye esto pa’ que veas, ¡la cosa está caliente! Nuestro hombre, el presidente Donald Trump, se prepara esta noche para echar un discursazo en el Congreso. La expectativa está por las nubes, pero no precisamente de alegría, sino de bochinche y comentarios por lo bajo.
Al Trompo le han llovido palos por todos lados. Las encuestas dicen que su popularidad está más baja que un cocotero sin cocos, y las broncas no paran de salirle. ¡Parece que el camino no está fácil!
Dónde y cuándo
Pues mira, la cita es esta misma noche del 24 de febrero de 2026, allí en el mismísimo Congreso de Estados Unidos. Imagínate el trajín, la seguridad, los corbatudos y los de falda larga esperando a ver qué suelta el presidente. ¡Se respira la tensión hasta aquí!
La Casa Blanca anda vendiendo la moto de que es una oportunidad de oro para enderezar el barco, relanzar su agenda y ganarse el cariño de nuevo, justo cuando se acercan las elecciones. Pero la verdad, el ambiente está más frío que un serrucho en un freezer.
Por qué importa
Esto no es cualquier discurso, mi gente. Es la hora de la verdad para el presidente Trump. Si no logra convencer a la gente de que la economía está buena y que él está manejando el timón con mano firme, la cosa se le pone color de hormiga brava.
Hasta los que antes le daban candela, los independientes, están empezando a dudar. La gente ve cómo suben los precios, cómo la vivienda se pone imposible y cómo la salud es un lujo. ¡Ahí está el detalle, compadre!
Qué dicen las partes
El presidente, por su lado, insiste en que todo está viento en popa, que la economía está “mejor que nunca” y que pronto todos sentiremos los billetes. Dice que su gestión es una maravilla.
Pero ojo, que la Corte Suprema le dio un empujón: le tumbó unas políticas de impuestos. Y eso no le sentó bien a nadie, ni a algunos de los suyos. Además, han pasado mil cosas: cierres de gobierno, papeles misteriosos de un tal Epstein y broncas con inmigrantes que han terminado en tragedia. ¡Un despelote!
En el extranjero tampoco se calla: anda con la boca chiquita con Venezuela y hablando de Irán. Él quiere verse como el hombre fuerte, el que tiene los pantalones puestos en el mundo.
Qué viene ahora
Los que le dan consejería al Trompo dicen que él va a soltar una agenda gorda: más cosas sobre impuestos, salud y hasta vivienda. La esperanza es que, con los dineros que ya se ahorró la gente, se calme un poco el ambiente.
También se espera que le meta mano a la votación obligatoria, a la delincuencia y que le meta más presión a la frontera. Quiere pintar a los demócratas como los malos y decir que solo él sabe cómo arreglar el país. Pero, ¿quién le va a creer todo el cuento?
Los analistas dicen que estos discursos son como fuegos artificiales: muy bonitos, pero no duran mucho. Con el Congreso dividido y la gente de un lado y del otro, la misión del Trompo es mantener la narrativa. La incógnita es grande: ¿convencerá a la gente o el escepticismo seguirá siendo el plato fuerte?