¿¡El Team Cuba: A mitad de serie y aún no sabe si canta o si llora?!
El Team Cuba de béisbol, a mitad de su serie contra Nicaragua, deja más dudas que certezas. Un empate y una victoria: ¿están ajustando o aún buscan el rumbo para el Clásico Mundial?
Qué pasó
¡Oye esto pa’ que veas, que la pelota cubana anda más enredá que un cable de audífonos! El Team Cuba se fajó a jugar contra Nicaragua en una serie de cuatro partidos.
A la mitad del camino, la cosa no está ni pa’ tirar cohetes ni pa’ jalarse los pelos. Llevan un empate y una victoria, que en frío no suena mal del todo.
Pero la gente ya está con la lupa puesta, porque el primer juego, ¡ay el primer juego!, mostró lo de siempre: una ventaja que se escapa como jabón mojado y carreras que no aparecen ni con GPS. ¡Tremendo susto!
Dónde y cuándo
Esto pasó en dos estadios que suenan a historia pura. Primero, en el Estadio Roberto Clemente, donde se amarraron a un empate 2-2.
Después, en el Rigoberto López Pérez, donde se echaron un 3-1 a la buchaca, lo que significa una victoria. Estamos hablando de los primeros dos juegos de los cuatro pactados.
Los protagonistas, claro, son nuestros peloteros cubanos y la gente de Nicaragua. El ambiente, se dice, estuvo entre la tensión y la esperanza, como cuando uno espera la guagua y no sabe si va a llegar llena o vacía.
Por qué importa
Esto importa, mi gente, porque el béisbol es más que un juego en Cuba, ¡es casi una religión! Y lo que pase aquí le cae arriba a la ilusión de todos los cubanos.
Esta serie es un termómetro para ver si el equipo está listo para el Clásico Mundial de Béisbol de 2026, que no es cualquier cosita. Si siguen con esos altibajos, ¿quién le pone el cascabel al gato?
La gente lo que quiere es ver un equipo que imponga, que no sufra tanto para ganar y que dé la cara. Es la esperanza de millones la que está en juego, ¡qué va!
Qué dicen las partes
Bueno, lo que se dice entre los pasillos es que el cuerpo técnico, con Germán Mesa al frente, anda moviendo piezas. Están probando quién sirve y quién se pone nervioso bajo presión.
No es solo ganar, ¡es ver la tropa completa! Por ahí se comenta que el bateo sigue flojo, y que tres carreras en un juego ganado no es pa’ cantar victoria.
Otros dicen que la defensa y el pitcheo aguantaron bien en el segundo juego, especialmente el bullpen, que era un dolor de cabeza en otros tiempos. Unos y otros andan midiendo el agua al coco.
Qué viene ahora
Ahora lo que viene es la otra mitad de la serie, ¡claro! Hay que ver si el Team Cuba logra una identidad propia, si se ponen agresivos con el bate y si el montículo sigue con aplomo.
Esta serie no decide el futuro del béisbol cubano por sí sola, pero sí muestra la verdad, sin maquillaje. Hay que seguir de cerca.
Aquí se verá si el proyecto va por buen camino o si necesita un giro de timón. Si ajustan de verdad o si se quedan con la misma canción. La pelota cubana, como siempre, nos tiene con el corazón en la boca.