¿Llegó el hambre al malecón? Cubanos piden comida en la calle sin pena ni gloria
Cubanos en Matanzas piden comida a trabajadores de kioscos y cafeterías, mostrando la severa crisis económica y alimentaria que atraviesa la isla.
¡Oye esto pa' que veas!
La cosa en Cuba está que arde, y no solo por el calor. Ahora, en la terminal de ómnibus de Matanzas, la gente se te acerca con la pena pintada en la cara pidiendo un cachito de pan o una tacita de café. Es la pura verdad, no te estoy inventando nada. Los trabajadores de los kioscos y las cafeterías dicen que cada vez ven más caras conocidas, gente que uno no esperaría, pidiendo las sobras o lo que sea porque no tienen un peso pa' comprarse un plato de comida.
La Yania, que tiene un kiosco ahí mismito, dice que ella nunca había visto algo igual en todos los años que lleva metida en este negocio. La gente llega con una vergüenza que da cosa, pidiendo lo mínimo, lo que sea para calmar el hambre un ratico. Y es que un sándwich, el más barato, te sale como en 200 pesos cubanos, ¡una barbaridad si no tienes un buen billete!
¿Y eso dónde y cuándo pasó?
Bueno, esto se está viendo en los alrededores de la terminal de ómnibus nacionales de Matanzas. Es algo que se repite día a día, sobre todo en los últimos tiempos, que la cosa se ha puesto color de hormiga. Gente mayor, jóvenes, todos con la misma cara de preocupación, buscando una ayuda que no siempre llega.
¿Y esto por qué importa?
Mira, esto importa porque te dice cómo está la cosa en la calle. No es un problema de cuatro gatos, es algo que está afectando a mucha gente. Los estudios esos independientes que andan por ahí lo confirman: más de un tercio de las familias cubanas se acuestan sin comer por lo menos una vez al mes. Y Matanzas, según parece, es una de las provincias donde la gente la pasa peor con la comida.
¿Qué dicen unos y otros?
Los trabajadores, como la Yania, dicen que regalar comida les cuesta su propio bolsillo. La gente pide con pena, pero la necesidad es grande. Por otro lado, las autoridades cubanas dicen que tienen programas pa' ayudar a los más necesitados y que están visitando los centros de atención. Pero la gente en la calle lo que dice es que eso no es suficiente con el costo de la vida que está por las nubes.
¿Y ahora qué?
Pues ahora lo que queda es seguir mirando. La cosa está dura y no parece que vaya a cambiar de la noche a la mañana. Habrá que ver si las medidas que dicen que están tomando sirven de algo o si la gente va a seguir pasando trabajo para comer. Lo cierto es que el hambre se está viendo en las calles, y eso es algo que no se puede tapar con un dedo.