¡A comer hostias! El Cobre se pone a fabricar para la misa con ayuda de España

El Santuario de El Cobre en Santiago de Cuba experimenta con la fabricación local de hostias para misas, usando equipos y harina donados desde España.

¡Oye esto pa' que veas!

Mira, que en El Cobre, allá en Santiago de Cuba, se están poniendo las pilas para hacer hostias para la misa. ¡Imagínate! Con la cosa como está, se les ocurrió empezar a fabricarlas allí mismo, y pa' que el asunto arrancara, les cayeron del cielo equipos y harina desde España. El Arzobispado de Santiago soltó la sopa: esto es una prueba, un experimento pa' ver si sale bien la cosa.

La idea es que una señora con mucha fe y buena mano se encargue de todo, guiada por la gente del Santuario. ¡A ver si ahora la fe nos da de comer, literalmente!

¿Dónde y cuándo se está cociendo esto?

Esto está pasando ahora mismo, en el famoso Santuario Nacional de Nuestra Señora de la Caridad del Cobre, en Santiago de Cuba. La vaina es que el suministro de hostias andaba enredao' por culpa de los apagones y la falta de harina. Las monjas del Monasterio de Santa Teresa y San José en La Habana, que son las que hacían la mayoría, se vieron en un brete porque los equipos no daban pa' más con la luz intermitente.

La tensión se sentía en el aire, porque sin hostias no hay misa, ¿entiendes? ¡Un lío de padre y muy señor mío!

¿Y esto por qué nos importa, oye?

Pues mira, simple y llanamente, porque la Iglesia Católica en Cuba necesita tener sus propias cositas pa' no depender tanto de que si de Panamá, que si de Puerto Rico, que si de Costa Rica. Ya se han visto mandando miles y miles de hostias de afuera, ¡como si fueran mercancía de importación!

La gente está hablando de esto porque es una solución práctica, un movimiento pa' tener más autonomía y que las celebraciones religiosas no se queden en el aire por cualquier cosa. ¡Que la fe no se corte por falta de pan, carajo!

¿Qué dicen los que saben y los que no?

Por un lado, el Arzobispado de Santiago de Cuba dice que esto es una iniciativa de benefactores españoles y que están en fase experimental. Por otro lado, las monjas carmelitas en La Habana, que son las que la estaban pasando mal con los apagones, seguro que están hasta contentas con que ahora haya otra opción. Y el pueblo, pues, mientras haya hostias pa' la misa y el asunto se resuelva, la gente está conforme, aunque con la curiosidad de ver cómo funciona esto en El Cobre.

Los que están afuera, los benefactores de Madrid y Pamplona, están poniendo su granito de arena, o mejor dicho, su harina y sus equipos. ¡Unos por otros, la casa sin barrer, pero la misa servida!

¿Y ahora qué? ¿Qué se espera?

Bueno, ahora lo que toca es esperar a ver qué tal funcionan los equipos y la harina donada. El Arzobispado no ha soltado prenda sobre cuántas hostias podrán hacer ni cuándo empezarán a producir en serio. Por ahora, todo sigue en pruebas, como quien dice, cocinando la masa pa' ver si sale el pan. Lo que está claro es que la Iglesia busca una salida, una forma de seguir adelante sin tantos tropiezos.

Habrá que estar pendientes a ver si esta iniciativa en El Cobre se convierte en una solución real o se queda en un buen intento. ¡El tiempo dirá, como siempre!