¡Sancochazo! EE.UU. aprieta el lazo a empresas que hacen negocio con lo ajeno en Cuba
EE.UU. advierte a empresas extranjeras con sanciones y restricciones de visa por operar en propiedades confiscadas en Cuba, reforzando la Ley Helms-Burton.
¿Qué pasó?
¡Oye esto pa' que veas! El gobierno de Estados Unidos se puso las pilas esta semana y le está metiendo presión a las compañías de afuera que todavía le dan candela a negocios en propiedades que aquí se lionaron después de la Revolución. El Departamento de Estado mandó una cartica a una empresa que no quieren decir quién es, porque parece que está metida en un jangueo con bienes que les quitaron a cubanos que se fueron pa' allá.
Lo más bravo es que esta movida puede traer sanciones serias y hasta vetos pa' los jefes de esas empresas. ¡Imagínate tú!
¿Dónde y cuándo?
Todo este bochinche lo anunció la Oficina de Asuntos del Hemisferio Occidental del Departamento de Estado por el X (antes Twitter). Dijeron que los altos mandamases de la empresa en cuestión podrían quedarse sin poder pisar tierra yanqui por culpa de la ley. ¡Qué cosa!
El secretario de Estado, Marco Rubio, salió a decir que una visa es un favor, no un derecho. Y que el que se meta con propiedades que los cubanos de allá reclaman, se puede buscar un lío gordo.
¿Por qué importa?
Esto es un candelazo pa' las empresas que piensan que pueden venir a hacer su agosto en Cuba sin que nadie diga nada. La cosa se pone seria porque usan la Ley Helms-Burton, esa que permite meterle mano a los que se lucran con lo que llamamos 'propiedades confiscadas'.
La jugada es clara: Washington quiere ahogar económicamente a Cuba y a las compañías que le hacen el coro. Están buscando que nadie más se meta en negocios con activos que tienen dueños de antes.
¿Qué dicen las partes?
Por un lado, Estados Unidos, a través del Departamento de Estado y figuras como Marco Rubio, está firme diciendo que va a sancionar y a poner restricciones. La ley está ahí, y la van a usar.
Por otro lado, las empresas involucradas no han dicho ni pío, o al menos no públicamente, ya que la advertencia parece haber sido directa y privada. Lo que sí se sabe es que esto pone nerviosa a la industria internacional que opera en la isla.
¿Qué viene ahora?
Bueno, lo que está en el aire es si más empresas van a recibir estas carticas o si las sanciones se van a poner más duras. Lo seguro es que la pelea por las propiedades que se lionaron sigue caliente y los gringos no van a bajar la guardia.
Habrá que ver si esta presión surte efecto o si las compañías deciden arriesgarse. Lo cierto es que el panorama para las inversiones extranjeras en Cuba, sobre todo en esos activos, se pone más complicado que resolver un crucigrama con los ojos vendao'.