¡Cuidado, Necio! EE.UU. le cierra la puerta a comunicadores del oficialismo cubano

EE.UU. habría impuesto restricciones de viaje a Henry Omar Pérez (ACN) y Jorge Pedro Velázquez "El Necio", ambos vinculados al oficialismo cubano.

¡Qué Bochinche! A darle banda a "El Necio" y a un compadre de la ACN

Oye esto pa' que veas la cosa, que parece que en Estados Unidos se pusieron las pilas y le están cerrando la puerta a gente de acá que le dan mucho al oficialismo. Dicen por ahí, en voz baja pero con fuerza, que a Henry Omar Pérez, que es el coordinador de la Agencia Cubana de Noticias (ACN) allá en Villa Clara, y a Jorge Pedro Velázquez, a ese que le conocen en las redes como "El Necio", les han metido el freno para entrar a los Yunaites.

Esto no sale de la nada, mi gente. Está pasando en un momento donde Washington y La Habana se dan con todo, con sanciones nuevas para empresas del Estado y un trato más rudo a los que andan pegados al aparato ese político y de propaganda del gobierno cubano. Hasta ahora, los de allá no han soltado ni un papelito oficial diciendo por qué fue, pero los rumores por la calle y en las redes dicen que estos dos están en la lista de los que no pueden pisar suelo gringo.

¿Y Quiénes Son Estos Señores?

Mira, Henry Omar Pérez es un periodista del montón, pero del montón que trabaja para la ACN, que es como la voz oficial del gobierno. Él ha estado metido en contar las cosas que pasan en la política y la sociedad, siempre desde el lado que le conviene al gobierno. Los que no están de acuerdo con la cosa, dicen que él es de los que ayuda a esparcir el cuento que les gusta al Partido Comunista.

Y por el otro lado, está "El Necio", Jorge Pedro Velázquez. Este se las trae en las redes sociales, defendiendo el sistema cubano a capa y espada. Su cosa es salir a defender las posturas del gobierno y a darle palo a los que piensan diferente: a la oposición, a los activistas, a los periodistas que no son del gobierno y hasta a los cubanos que se fueron.

Que ahora estos dos puedan tener problemas para entrar a Estados Unidos, ¡imagínate!, vuelve a poner sobre la mesa el debate de si los medios del gobierno son de verdad o son solo parlanchines del Estado.

El Debate de Siempre: ¿Propaganda o Noticia?

Para los que no están de acuerdo con el gobierno, está clarísimo: los medios de aquí no son prensa libre, son más bien altavoces del Estado. Pero los que sí apoyan la Revolución, pues ven estas medidas contra los comunicadores como una jugada política para castigar a los que defienden al gobierno y para callar las voces que hablan bien del sistema.

Esto también nos hace pensar en dónde queda la libertad de expresión, cuándo se pasa de eso a propaganda política, y de quién es la culpa cuando se dice algo desde un puesto oficial o desde algo que está pegado al poder. Washington, últimamente, ha estado dándole visa a muy poca gente y metiendo sanciones a funcionarios, jueces, militares, a todos los que acusan de reprimir o de violar los derechos humanos en Cuba. Si ahora se suman los comunicadores que apoyan la ideología del régimen, pues la cosa se pone más grande.

La Batalla de las Ideas en la Era Digital

Esto es más que solo un problema de visas, señores. Demuestra que Estados Unidos le está prestando mucha atención a la guerra de las ideas sobre Cuba y a quiénes son los que más influyen en el discurso oficial, tanto dentro como fuera de la Isla.

Y todo esto pasa justo cuando las redes sociales se han vuelto el ring principal donde se pelean el oficialismo, la oposición y el exilio cubano. Ahora, las figuras mediáticas y los influencers tienen un papelazo en todo el debate público de la nación.

¿Y Ahora Qué?

Bueno, por ahora, lo que se ve es que las restricciones de viaje para comunicadores afines al gobierno cubano podrían aumentar. Esto abre la puerta a que más figuras del aparato ideológico del régimen enfrenten limitaciones para viajar a Estados Unidos.

Habrá que estar pendientes a ver si hay algún comunicado oficial o si "El Necio" o el compadre de la ACN dicen algo al respecto. Lo cierto es que la batalla comunicacional en torno a Cuba sigue más caliente que nunca, y estas medidas le añaden un capítulo más a esa historia.