¿Qué le dijo Marco Rubio a Bukele sobre Cuba que puso a temblar a La Habana?

Rubio y Bukele hablaron de Cuba, la ONU y la seguridad regional. EE. UU. presiona por reformas en la isla y busca aliados.

¡Oye esto pa’ que veas!

Resulta que el jefe de la diplomacia de Estados Unidos, Marco Rubio, se echó un 'cantecito' por teléfono con el mismísimo presidente de El Salvador, Nayib Bukele. Y de qué hablaron, te preguntarás. Pues nada más y nada menos que de la cosa caliente de Cuba, de cómo ponerse de acuerdo en las Naciones Unidas y de cuidar las joyas de la corona, o sea, la infraestructura estratégica del continente.

Según el chisme oficial del Departamento de Estado gringo, Rubio le pintó a Bukele el panorama de Cuba, soltando que en La Habana no van a mover un dedo para darle al pueblo lo que quiere mientras sientan que el mundo los tolera o les da un empujoncito.

¿Dónde y cuándo fue este jolgorio?

Esto fue este martes, un día que parece que en el Caribe se sintió un temblor diplomático. La llamada entre Rubio y Bukele se dio en medio de las tensiones regionales y los debates de siempre sobre democracia y derechos humanos, esos que siempre ponen a los gobiernos contra la pared.

Además de Cuba, se metieron a hablar de proteger los puertos y las infraestructuras críticas de la región, ¡imagínate! Como si no tuvieran ya suficiente con lo de adentro, ahora toca cuidarse de que nadie venga a meter el pie con influencias o presiones de afuera.

¿Y a quién le cae esto arriba?

Bueno, está claro que a Cuba le cae encima. Estados Unidos, con Rubio a la cabeza, quiere que nadie le haga coro a La Habana mientras no se pongan las pilas con las reformas que pide la gente. La cosa es que buscan que los países se alineen en foros como la ONU para hablar todos en una sola voz, una voz que, obvio, les convenga a ellos.

Para Bukele, esto significa meterse en un juego diplomático donde tiene que decidir de qué lado masca la iguana. El interés de EE. UU. es consolidar apoyos en Centroamérica para sus políticas exteriores, y El Salvador es una pieza clave en ese tablero.

¿Qué dicen las partes?

Por un lado, Estados Unidos, a través de Rubio, está mandando un mensaje clarito: Cuba necesita reformas y no puede seguir esperando que la comunidad internacional le dé carta blanca. Piden apoyo para las iniciativas en la ONU y para la seguridad regional.

Por el otro lado, El Salvador, con Bukele, escucha atentamente. Aunque el comunicado no detalla compromisos específicos, la llamada en sí ya dice mucho. El gobierno salvadoreño se encuentra en una posición donde debe navegar entre sus propias necesidades y las expectativas de Washington.

¿Y ahora qué se espera?

Lo que se espera es que estas conversaciones se traduzcan en acciones concretas. Washington quiere ver a sus aliados centroamericanos respaldando sus posturas en la ONU y colaborando en la protección de infraestructuras. Para Cuba, es una presión más para que considere las reformas que su población demanda.

Hay que estar pendientes a ver si El Salvador se compromete más activamente con EE. UU. en estos temas y qué reacción genera esto en La Habana y en el resto de América Latina. La cosa está que arde, como siempre.