¿Y el arroz pa' cuándo? Abuela en Holguín vive de la caridad por falta de comida
Anciana en Holguín lleva dos meses sin recibir arroz de la bodega y su pensión es insuficiente. Sobrevive gracias a la ayuda de vecinos y familiares.
Qué pasó
Oye esto pa' que sepas lo que está pasando en Velasco, Holguín. Una señora mayor, Toña Salas, tiene dos meses, ¡así como lo oyes!, dos meses sin ver ni un grano de arroz por la bodega donde le toca comprar. La cosa está fea de verdad.
Imagínate tú, esta señora depende de su jubilación, pero resulta que esa platica no le da ni pa' empezar a cubrir lo básico. ¡Y el arroz, que es el pan de cada día, ni aparece!
Dónde y cuándo
Esto está pasando en Velasco, un barrio en Holguín. Toña Salas, una cubana de esas que uno se encuentra por la calle, lleva cerca de dos meses esperando por el arroz que debe llegarle por la libreta.
La situación se agrava porque su chequera, o sea, su pensión, todavía no le había sido pagada cuando contó esto. El ambiente se siente de preocupación, de no saber qué se va a comer mañana.
Por qué importa
Bueno, esto no es solo la historia de Toña, es la historia de muchos jubilados en Cuba. Demuestra lo difícil que es para las personas mayores con ingresos bajitos conseguir comida cuando fallan las entregas y los precios por otro lado se disparan.
Si no llega lo de la canasta básica, ¿por dónde más van a resolver? La cosa se pone complicada y la gente mayor es la que más sufre.
Qué dicen las partes
Por un lado, está la denuncia de Toña, que explica que lleva dos meses sin arroz. Por otro lado, se ve la falta de respuesta o de soluciones por parte de las autoridades o de la propia bodega.
Los vecinos y familiares son los que están ahí echando una mano, dando lo que pueden: una libra de arroz, café, harina. Ellos son los que están respondiendo, demostrando solidaridad.
Qué viene ahora
Pues lo que viene es seguir de cerca a ver si a Toña y a otros como ella les llega por fin el arroz y los alimentos prometidos. Habrá que ver si las autoridades toman cartas en el asunto.
Por ahora, la esperanza está en la ayuda de la comunidad, de esos vecinos que comparten lo poco que tienen. A ver cuánto dura esa solidaridad y si llega la solución oficial.