¿Y Ahora Quién Puede Más? Dólar y Euro Se Disparan en Cuba, ¡Salario Mínimo se Derrite!

El dólar y el euro suben en el mercado informal cubano, pero la brecha con el salario mínimo sigue evidenciando bajos ingresos para los trabajadores.

¡Oye, que te cuento el bochinche!

Mira pa' acá, que la cosa se pone caliente con el dólar y el euro en Cuba. El viernes ese, 27 de febrero de 2026, la calle estaba que ardía con los precios de las divisas en el mercado informal. ¡Un dizque se compran y se venden a lo loco!

Mientras tanto, el Banco Central se hace el loco con sus números, fijando el dólar a 463 pesos y el euro a 545. Pero en la calle, ¡mira tú!, el dólar se cotizaba a 508 y el euro a 570 pesos. ¡Un mundo de diferencia, compadre!

¿Y dónde fue que pasó la candela?

Todo este corre-corre se armó en la isla, ¡en Cuba, mi gente! El chisme se regó como pólvora el viernes 27 de febrero de 2026. La gente, pegada a los teléfonos, preguntando los precios, como si fuera el último grito de la moda.

El ambiente estaba tenso, se sentía la preocupación en el aire. La gente haciendo cuentas, mirando los bolsillos, porque con estos precios, ¡hasta el aire hay que pagarlo!

¿Y a quién le cae esta vaina encima?

Pues mira, esto le cae arriba a todo el que mueve un peso en Cuba, pero sobre todo a los que tienen que comprar o recibir remesas. El salario mínimo, ese que apenas te da pa' comer un arroz con frijoles, ¡se derrite como un helado al sol!

Lo que antes te comprabas con el sueldo, ahora es un lujo. La gente está buscando la manera de estirar el mango, de hacer malabares, porque la vida no perdona y los bolsillos se achican.

¿Qué dicen los que mueven el cucurucho?

Por un lado, el gobierno, con su Banco Central, dice que el dólar vale 463 y el euro 545. Son las cifras oficiales, las que van en los papeles. Pero la gente de la calle, la que vive el día a día, esos dicen que esos números no se comen.

En el mercado informal, que es el que manda de verdad pa' la gente, los precios son otros: 508 por el dólar y 570 por el euro. Unos dicen que es la escasez, otros que es la especulación. Lo cierto es que el que necesita, paga.

¿Y ahora qué? ¿Pa' dónde va la corriente?

Pues mira, la cosa sigue enredada. La brecha entre el dólar y el euro oficial y el informal se mantiene. La gente va a seguir pegada a los teléfonos, buscando la mejor tasa, porque cada centavo cuenta.

Lo que sí está claro es que el poder adquisitivo sigue por el suelo. Habrá que seguir de cerca cómo se mueven las piezas en este tablero económico, porque lo que hoy parece un pequeño cambio, mañana puede ser un vendaval.

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